Saturday, August 12, 2017

Das singende, klingende Bäumchen (1957)

"The singing ringing tree" en español pudo haber sido el árbol cajita de música. Porque no cantaba, solamente producía una música como de cilindro.

En fin. Nunca sabré si este cuento lo hizo alguna vez Cachirulo, pero de todos los que he visto de este estilo, el que mejor les ha quedado fue el de VERONICA.

Aquí trata de una princesa arrogante que desprecia todo lo que no sea noble como ella, y me refiero a su linaje, porque de carácter, es bien odiosa la pobrecita.

Un día le llega un príncipe a pedir su mano y de obsequio le lleva un cofrecito lleno de perlas. Ella, desdeñosa tira todas las perlas al piso, rechazándolo, y yo hasta creí que lo haría recogerlas, una por una, y con la boca!!

Pero no, es tan caprichosa que se le ocurre en ese momento, pedirle que le consiga un arbolito que dizque canta, y que hasta entonces ella podría considerar, podría, porque tampoco ofrece nada en concreto, considerar fijarse en él.
Y como si esa fuera la última princesa del mundo, allá va el príncipe a buscar por cielo, mar y tierra al famoso arbolito.

Y es cuando llega a un puente, de donde sale un troll que le ofrece el arbolito si él le da algo a cambio. ¿Cómo qué? Pues digamos que si la princesa te rechaza te vienes a quedar aquí conmigo! Ah! Y si mejor me convierto en oso! ¡Pues como quieras!

Total, que el asunto del arbolito tenía un truco, porque no cantaba ni bailaba a menos que quienes lo estuvieran viendo se amaran, así que la princesa, primero recibió gustosa su regalo, pero como no amaba al príncipe, el árbol ni se movió y ella mandó al joven con cajas destempladas, y sí, se convirtió en un oso en cuanto llegó allá con el troll.

Mientras tanto, en el castillo, el rey hace reaccionar a la princesa y ella ahora lo manda a él, a recuperar el arbolito, pero cuando el rey lo encuentra, ya no está el príncipe, sino un horrendo plantígrado. Que le pide a cambio del arbusto, la primer cosa que vea en cuanto llegue de regreso a sus tierras. El rey, como cree que lo primero que verá es a su fiel perro, accede, pero todos sabemos que de algún modo, él tendrá que ver a la princesa, para que venga a dar con el oso, si no, qué chiste!

Y bueno, cuando el oso ve que el rey nunca regresa con lo prometido, va él mismo a conseguirlo y se roba a la muchacha. Acá en el reino del troll, a ella le pasa lo que a Nanny McPhee, pues como es déspota, todas sus malas cualidades la hacen verse fea, y es poco a poco, conforme va aceptando que ser bondadosa también es una opción, que recupera su aspecto anterior. Y sí, después de muchas trabas que le pone el maldito troll, ella logra hacer que el mentado arbolito cante y baile y que el oso vuelva a su estado real, cuando era un hermoso príncipe encantado, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.