Monday, July 24, 2017

The girl with all the gifts (2016)

A "Melanie, apocalipsis zombie" mejor le hubieran puesto "Melanie, la zombie superinteligente", total, qué regalos podría darnos una niña además del de mordernos al tratar de tomarlos? Eh?

En fin. 

Detrás del título de una película me imagino que existen incontables horas de estudio entre quien escribió la historia, para que cuadre, y demás, para que el espectador se anime a elegirla a la hora de ir al cine a entretenerse. En este caso, el título hace alusión a la caja de Pandora, que era quien tenía todos los dones, pero quien soy yo para criticar a los que titulan después del fracaso de TOMATES VERDES FRITOS verdad?

Melanie es una niña que nació infectada con una espora que convierte a las personas en "hambrientos". Ella misma nació por esa vía, devorando a su madre desde dentro. Esta segunda generación de hambrientos, tiene también la capacidad de razonar y desarrollar su inteligencia, pero su desventaja, es que al alcanzar madurez sexual, buscan la reproducción pero se convierten en árboles enredados entre sí y llenos de semillas que una vez abiertas, esparcirán más esporas en el aire, contaminando a quien aún no lo esté.

Para tratar de evitar todo eso, la Dra Carolina (Close) tiene acceso a un grupo de niños (Melanie entre ellos), con quienes practica toda clase de horrorosos experimentos que hasta la fecha le han resultado fallidos. Y mientras los van aniquilando uno a uno, la maestra Helen (Arterton), que es la única que les brinda confianza porque sabe de su condición, ha despertado en Melanie singular afecto, haciéndola protagonista de un cuento que la misma niña escribió donde ella salva a la maestra de un monstruo. ¿Coincidencia o destino?

Y ya, ya nos contaron la historia, pero entre esa escena y los créditos del final, hay una película muy emocionante, que aunque similar a muchas otras versiones de lo mismo, tiene lo suyo y eso es lo que la hace interesante. ¿Que me rebanen el cerebro para intentar salvar a la humanidad? ¿Y qué tal la zombiedad? ¡En nosotros nadie piensa!