Saturday, July 29, 2017

Mot naturen (2014)

Entre más nos civilizamos, más parecemos extrañar a nuestra madre naturaleza y ser libres como el viento.

O será que como siempre, queremos lo que no podemos tener?

Así le pasó a Martin, quien agobiado por la rutina de su casa, la rutina del trabajo, la inexistente intimidad sexual con su mujer y las travesuras de su hijo, las bromas de sus compañeros, y la añoranza de su vida de soltero, sale por dos días a las montañas, trotando, con sólo una mochilita y alimentos estrictamente racionados, a filosofar acerca de su vida y la de los demás.

Acá en el más íntimo contacto con su madre naturaleza, los conflictos familiares se disuelven y empieza a sentirse tan cómodo, que duda en regresar a su casa.
¿Y si hago un hoyo y me entierro y ahí me quedo hasta que me pudra? Era una de sus muchas preguntas...

Como solamente llevó pan de trigo con crema de cacahuate y chocolate, llena su botella con agua del riachuelo, después de marcar su territorio y claro, antes de dispersar su semilla como Onán, porque de qué sirve ir a la montaña si no va dejando su huella de carbono, verdad? O en este caso, de esperma...

Martin, como todo hombre en sus 30s, tiene necesidades, y está a punto de satisfacerlas en la cabaña donde pasa la noche, pero afortunadamente y gracias a que no fue precavido y no cargó condones, la libró.

Allí donde lo ven sin pantalones, es porque quien sabe qué estaría soñando pero una mañana amaneció todo miado y corrió al lago a bañarse. Pudo haber corrido con los pantalones orinados y lavarlos allá para después volvérselos a poner, pero entonces sí, qué chiste?