Tuesday, June 06, 2017

Going attractions: The definitive story of the american drive-in movie (2013)

El cine Movie Tavern de la calle Richey, que era el que me quedaba a menos de cinco minutos de la casa, cerró. 

Desconozco los motivos, pero mientras estos cines que sirven alimentos durante la función y tienen hasta desayunos de hot cakes y todo para quienes asisten muy temprano en la mañana a ver su película favorita, desaparecen, otros abren, y algunos de ellos a la usanza del casi desaparecido pero negado a morir, autocinema.

Yo nunca he ido a uno. 

Los he visto en las películas pero nunca he vivido esa experiencia. En mi pueblo para cuando aquí este tipo de cine alcanzaba más de 5,000 plazas, apenas si había dos, y lo más cercano que ví en Monterrey, fue las películas gratis que exhibían en la Macro plaza al aire libre los jueves por la noche.

En EUA la moda del cine en su auto nació a principios de los años 30s, y llegó a tener hasta 70 millones de espectadores por semana. En ese tiempo el boleto costaba 25 centavos por auto, fueran dos o estuviera lleno de gente. Al parecer era un éxito con las familias porque no tenían que dejar a los chamacos con nadie, se los traían y como acá había hasta área de columpios, los cansaban antes de la función para que antes de la segunda película ya estuvieran dormidos en el asiento trasero. Como necesitaban gran espacio, todos estos lugares se encontraban en las afueras de la ciudad. Yo digo que tiene que haber sido un show estacionarse y salir, pero seguramente era preferible a quedarse en casa, pues en ese tiempo ni televisión había. 

Los altavoces molestaban a quienes vivían en algún ranchito de por allí, así que fueron cambiados por postes que tenían bocinas, que después fueron sustituídos por una estación de radio que el conductor sintonizaba en su propio aparato. Quien sabe que alcance tendría, pero si había familias que llenaban el carro con gente hasta en la cajuela y llevaban su propio lonche, una vez sabiendo que la estación del audio era 99.7am, podrían  sintonizarla para por lo menos escuchar la película aunque no la estuvieran viendo. Hay gente muy mañosa!

En los años 50s llegó la televisión a los hogares que en su mayoría eran en blanco y negro, así que lo único en color podía verse en el autocinema, que superó a los cines tradicionales. Ya cobraban 1 dólar, pero entre que estaban a la intemperie, había mosquitos y fumigaban con DDT, tenían que cerrar durante todo el invierno. Dicen que hubo uno que no cerró en temporada de huracanes y en 1996, mientras proyectaban TWISTER, llegó el huracán y les voló la pantalla! Mejor que la Tercera dimensión!

Al principio las pantallas eran casi cuadradas (1:33), pero conforme pasó el tiempo tuvieron que irse actualizando, así que con el cinemascope les añadieron "alas" a ambos lados y después con el cinerama, las tuvieron que extender aún más. 

Para muchos jovencitos que andaban de novios, este sistema resultó muy benéfico, pues era más barato que el hotel y tenían más privacidad que en casa, así que como ni veían las películas, éstas empezaron a ser de esas "B" de monstruos, cuya calidad dejaba bastante que desear. 

Para los 70s, con el precio de 2 dólares y con la nueva onda hippie y las drogas, la gente dejó de asistir como era costumbre, así que hubo quienes exhibían películas pornográficas! Imagínense a John Holmes o DEBBIE DOES DALLAS! Y qué tal que por accidente alguien viera algo que no debía? La censura se hizo cargo y multó a quienes proyectaban ese tipo de cintas y los amenazaron con retirarles sus licencias. Dicen que de todas maneras, de esos cines, quedan todavía dos en Texas. Seguramente quedan quiere decir que siguen funcionando, pero dudo que exhiban las películas por las que los multaron.

En los 80s la industria automotriz empezó a fabricar autos más pequeños y se empezaron a abrir Malls. Con la era digital llegó la televisión por cable y las videograbadoras, así que algunos de los autocinemas trataron de imitar a los multiplexes colocando hasta seis pantallas al aire libre. Pero si el negocio les daba por decir 10,ooo dólares al año, llega alguien que quería ese terreno para construir digamos, un Walmart y les ofrecía 5,000 al chas chas, se lo vendían! 

Actualmente, algunos de los autocinemas originales siguen abiertos y funcionando (Solamente en Alabama, hay 12 abiertos al público), pero si bien la mayoría han perecido ante la construcción de nuevas tiendas departamentales y demás, hay quien los tiene hasta inflables, así que los erigen a voluntad y los retiran cuando no hacen falta. Es bueno saber que ahora, con la nueva tecnología, pueden brindar a las nuevas generaciones la misma experiencia de sus abuelos, pero con calidad nunca antes vista.