Monday, May 15, 2017

The mystery of the leaping fish (1916)

Hace 100 años, muchas de las sustancias que hoy se consideran drogas, eran usadas como medicinas. También drogaban, pero nadie se había dado cuenta de que era peor el remedio que la enfermedad.

En este corto se ríen de eso.

Trata de Coke Ennyday, un detective privado adicto a la cocaína y otras sustancias, que además, como el inspector gadget, ha creado un chorro de inventos para facilitarle la vida.

Además de su mayordomo que le hace sus mezclas especiales para ingerir, tiene un reloj de pared con cuatro tiempos que dice, "comer", "dormir", "beber" y "drogarse". Tiene un chaleco con jeringas que le administrarán su droga cuando le toque y entre dosis tiene una latota que dice "cocaína", de donde se echa como si fuera polvo facial.
Para evitar sorpresas, instaló una cámara en su puerta, que le muestra quien toca, en una pantalla retráctil junto al escritorio donde se pasa los días sin fin.

Y bien, llega el día en que tiene que atrapar a unos traficantes de opio y sale en su localización, que es un balneario donde rentan al mentado "leaping fish" por 25 centavos la hora. Es una especie de jetski. Total, que sí los atrapa, pero a qué precio, pues les acaba el inventario!

La versión que ví, tiene en lugar de la clásica música de órgano de Rosa Rio, canciones de esa época, aunque una parte del final se queda sin audio. ¿Se les habrá perdido?