Sunday, May 07, 2017

Los mujeriegos (1938)

-A mí se me hace que no da el ancho!
-El ancho? Doy el ancho, la circunferencia, la hipotenusa y hasta el cateto!

Este trío ni eran mujeriegos ni vaqueros, eran más bien rancheros.

Antonio (Badú), Fernando (Casanova) y Demetrio (Piporro) son sobrinos del cura del pueblo y andan, como en todas las películas que hicieron juntos, solamente metiéndose en líos.

El cura (Nacho Contla) conoce a estas tres mujeres que son Luisa (Furió), Rosario (Olivier) y Mariana (Gallardo) y les habla de ellos, a ver si dejan los pantalones y las pistolas para formar una familia, pero como ellas ya están hartas del olor a estiércol y lo que quieren es conocer muchachos citadinos, prefieren irse a la capital a gastar el dinero de una venta de vacas y a ver si conocen millonarios guapos. Por su parte, los muchachos son enviados por su tío a la capital a cobrar un dinero de la venta de un terreno y se les ocurre lo mismo, a ver si conocen a unas millonarias que los mantengan. ¿Ya adivinaron? ¡Claro! Los líos empiezan cuando los seis se hospedan en el mismo Hotel, y más cuando allí están programados para cantar un trío llamado los charros enamorados que nadie conoce y no llegan, y bueno, para qué estropear lo que es tan predecible.

El caso es que cuando uno ve una película donde sale Oscar Pulido, es porque sale precisamente Oscar Pulido, y aquí, además de redundar en sus dichos con palabras rebuscadas estilo Arjona, hace gala de su gracia y comicidad al lado del bigotón Castro y de Alberto Catalá en una escena donde cantan los Panchos. Otro momento divertido es cuando Christa von Humboldt explica con acento francés que su modelito es original traído de París y cuando llega Patricia de Morelos con uno idéntico, dice haberlo encontrado en una barata! Ambas hacen voluntariado para la cruz roja.