Wednesday, May 24, 2017

Charlie and the chocolate factory (2005)

De la mente retorcida creativa de Tim Burton nos llega otro clásico infantil.

Por lo menos nos explican porqué Willy Wonka tiene los dientes de Jacqueline Bracamontes y hacen unos chistes acerca del avión de la Mujer Maravilla.

Por mucho tiempo le saqué la vuelta a esta película pero el domingo pasado tenía que dejar descansar al internet y la estaban pasando por televisión, así que la ví.

Me resultó muy incómodo ver a Johnny Depp con ese look, pero que le podía hacer... Resulta que Wilbur Wonka, que ha estado distanciado de su padre que es dentista y siempre le prohibió andar comiendo golosinas, y que ahora es el dueño de una fábrica enorme de chocolates, ofrece una visita guiada a cinco niños afortunados que encuentren en las envolturas del dulce un boleto dorado.

Cuatro niños superficiales, malcriados y voluntariosos encuentran sus boletos, uno de ellos incluso comprando miles y miles de tabletas de chocolate, grandotas, así como las de chocolate oso que hacían por el Mercado Juárez. 

El quinto niño es Charlie, de familia muy humilde que apenas si tienen para comer porque su padre fue despedido de su trabajo cuando llegó la modernización y una máquina lo sustituyó. Pues así, dejando hasta de comer, le dan a Charlie de cumpleaños dinero para que vaya y se compre su chocolatote Oso. Y no, no se encuentra el boleto premiado.

Pasan los días y los demás boletos siguen apareciendo e incluso hay alguien que falsifica uno de ellos pero lo descubren. Charlie ya sin ninguna esperanza, se encuentra en la calle un billete y corre a comprarse su chocolate y saz! que ahí estaba el boleto. Varias personas allí presentes se lo tratan de comprar por fortunas, pero él, que sabe que su aguelito está más ilusionado que él por visitar la fábrica del Sr Wilbur, porque trabajó allí en su juventud, rechaza toda oferta y corre a su casa con la noticia.

Y así es que va a dar a la fábrica, donde Willy dará una lección a los niños malcriados gracias a sus ayudantes los Humpa Lumpas, que es uno solo, clonado, del país de Lumpalandia, que es de donde proviene la materia prima para los dulces de aquí y que se lo facilitan con tal de vivir en este lugar, que es cien veces mejor que su isla.

Como viva la familia es el lema, Charlie le cambia el corazón a Willy y juntos van a ver al dentista, para terminar adoptándolo, pues donde comen 8 comen 9 y además, el papá de Charlie recupera su empleo porque ahora él repara las máquinas que lo sustituyeron la primera vez, y ahora si se descomponen a ver quien las arregla!