Thursday, April 13, 2017

The monster walks (1932)

Según la wikipedia, la película da inicio con la llegada de Ruth Earlton a la casa que la vio nacer, acompañada por su prometido, el doctor Ted Carver, pero la versión que yo ví, y que dura poco más de una hora, antes de que ella llegue, nos muestra el cuerpo inerte de su padre muerto y al médico hablando con la doncella acerca del chango que tienen cautivo en el sótano y que se la pasa haciendo ruido y asustando a la gente. Según esto es muy peligroso, por eso, además de la cerradura del sótano, hay una gran cadena con candado en la puerta de su jaula.

El padre de Ruth, firme adepto de la teoría Darwiniana, tenía varios monos con los cuales realizaba espeluznantes experimentos, y como no todos resistían, ya sólo le quedaba uno, que habiendo sido testigo de la muerte de los demás, guardaba gran odio hacia todos los miembros de esa familia. Probablemente, además de los elefantes, los changos tampoco olvidan nunca nada...

La cosa es que llega Ruth a los funerales (y a la lectura del testamento, pero como no) y esa noche se le aparece la mano pachona tratando de cubrir su boca mientras dormía. Ella despierta horrorizada y pega un grito que despierta a su tío inválido, a la doncella y a su hijo, y seguramente hasta al doctor aunque él viviera en otra parte! No su prometido, que estaba en la habitación contigua, sino al de cabecera del Sr Earlton.

La casa, construída con quien sabe que fines macabrones, tenía doble pared, o sea, que toda ella eran pasadizos que llevaban de un lado a otro por dentro de las paredes, como los ratones. Claro, que quienes los transitaban procuraban no hacer ruido ni levantar sospechas.

Como Ruth de niña recuerda haber jugado a las escondidas entre las paredes, es como se resuelve el misterio de la mano pachona y el chango chillón, que al final era inocente!

¡Mischa Auer está genial aquí como siempre!