Thursday, February 02, 2017

Todas mías (2013)

Aunque sigue la fórmula al pie de la letra, yo sólo tengo tres palabras y no son "cómo me gustas":

No
tiene
chiste

Aunque llegue el momento en que todos los personajes se junten en el mismo lugar y empiecen a correr por todas partes como gallinas sin cabeza, no es una comedia de enredos, no es una comedia de puertas, en una palabra, no es una comedia.

Lucas Romeo es un escritor que no vende. 
Lo cual no importa, pues próximo a casarse con Sandy, una chica colombiana millonaria, resolverá todos sus problemas.

Menos uno. Su adicción al sexo. O a las mujeres, para el caso es lo mismo. Que es lo que viene a arruinar sus planes y se ve obligado a consultar una terapeuta sexual (Luz María Jeréz que no tendrá cejas pero que piernas!), quien le receta nada de sexo por un par de meses ni con su novia, y ya ni hablemos de la masturbación y el porno-

Para que no vaya a la clínica de rehabilitación, a su agente se le ocurre que se aísle en una cabaña que él y su mujer Eugenia Peñafiel y Somellera tienen en medio del bosque. Allí estará solo, lo deja que se vaya a pie desde la carretera y regresará en dos meses.

Lo único con lo que no contaban es que cerca a esa cabaña, ya no vive la dulce ancianita que preparaba sus alimentos a Dagoberto y Eugenia, sino que ahora vive su dulce nietecita Sherlyn, que además de su acento norteño, anda en puros chorcitos todo el dia.

Y bueno, ahí no ha de hiedra venenosa (mosquitos sí) porque además de ella llega después una excursionista también en chiquishorts, para complicarle la cosa con eso de que a él hasta una escoba con faldas se le antoja. 

3 cosas: Hasta tiene tema musical (Todasmías), el ayudante de Dagoberto es un japonés llamado Takeshi y esta película le pudo haber quedado mejor a Gomís. Nada que ver.