Tuesday, February 07, 2017

7:19 La hora del temblor (2016)

Este fue uno de los eventos de los que uno se acuerda donde estaba el día que se enteró, como cuando mataron a Selena o cuando lo de las torres gemelas. 

Ese día 20 de septiembre de 1985, yo estaba trabajando con Kum Chum-yu en Baytown y recuerdo el encabezado del periódico, que decía: Terremoto acaba con México.

Claro que me asusté y de inmediato empecé a leer la noticia. Respiré aliviado cuando leí que se referían a la ciudad de México y no al país completo. Tampoco se trataba de la ciudad entera, pero entre todo lo que se vino abajo, estaba el edificio de Televisa donde se archivaba material y ahí se fue la serie de la SEÑORITA COMETA con su doblaje original.

Yo supe de un proyecto similar a este que tenía Kuno Becker y que supuestamente estrenaría en el 30° aniversario del temblor, pero después se fue dejando de hablar de él y a la fecha ya no supe cuando se exhibirá, porque creo que sí se hizo y ya está terminado.

Pues se le adelantaron. Seguramente porque esta película tiene mucha menos producción y la pueden haber rodado en unos días.

Aquí también, al inicio y al final, muestran fragmentos del noticiero de Memo Ochoa cuando las lámparas empezaron a moverse y al final tienen audio original de Zabludovsky y otros medios reportando acerca del sismo y las labores de rescate. Después de los primeros cinco minutos, donde pasan a las personas en el lobby del edificio que se les caerá encima, todo lo demás es ellos entre los escombros (Bonilla y Bichir) hablando y una que otra voz de otros empleados de vez en cuando. Es todo. Cuando se llega a ver algo de concreto y varillas es brevemente.

No dudo que la película sea un documento importante que denuncie la fragilidad de las construcciones por culpa de quienes cobran millones para comprar hierro y concreto y después usan papel maché para embolsarse la mayor parte del presupuesto, o que denuncie la prepotencia y el clasismo, pero quien la hizo seguramente sabía de la existencia de la otra y esta muy bien pudo haberse hecho para teatro. ¡Como aquella que transcurría dentro de un elevador!