Sunday, December 04, 2016

Trolls (2016)

Yo tengo dos muñecos de estos a los que llaman trolls. Uno me lo traje de Monterrey y el otro, que es un dragoncito, lo conseguí aquí.
Y yo no sabía ni como se llamaban, pero me quedé con él porque era feo. Ni para cuando se pareciera a estos de la película. El mío es como un viejito arrugado con cabello de peluche, se me hizo curioso y lo guardé.

Después, en casa de Betty Rocha, ví que ella tenía otro y le dije, que curioso, yo tengo uno de esos muñequitos y me dijo, se llaman trolls. Así quedó y no volví a saber nada de ellos hasta que anunciaron esta película.

Aquí sí que a mí no me engañan. Esto lo hicieron con el puro fin de relanzar esta línea de juguetes que estaba casi olvidada, porque si esta película la hacen con pitufos, hubiera tenido el mismo resultado. La historia es de esas mismas. Ya hicieron la película de los pájaros enojados, ahora esta... ¿Qué sigue? ¿La de las dentaduritas o penecitos de cuerda que caminan brincando con sus dos patitas?

El eslogan de la película es: "La felicidad está en nuestro interior, es cosa de encontrarla"

Para que haya historia, aquí tuvieron que inventar a los Bergens, unas criaturas horrorosas con dientes salidos y deformes que para ser felices tienen que comer trolls. 

Hace 20 años casi se los comen a todos, pero los trolls lograron escapar y establecieron su nuevo reino en un lugar que tuviera buena acústica, pues su único oficio es cantar, abrazarse y ser felices. La princesa Poppy (tercera en la imagen) ha estado celebrando cada año pero es hasta hoy que los fuegos artificiales de su fiesta la delatan y viene la chef de los bergens a llevárselos a su rey para que la perdonen por lo de hace 20 años.

A la chef le dieron la voz (y hasta el aspecto) de Christine Baranski, que aunque no hablara, sabía uno que es ella.

Total, que como sólo alcanzó a llevarse a unos cuantos trolls, ahora Poppy quiere ir a rescatarlos, y para eso busca la ayuda de Branch (segundo en la imagen), el único troll que inteligentemente, no se la ha pasado como la cigarra cante y cante y tiene su bunker donde él puede sobrevivir por 10 años, o más si se bebe su sudor. Como esto es para niños, no quisieron decir que se bebería su orina, pero si pusieron excremento en forma de pastelitos, pues uno de ellos de un susto caga pastelitos que después ofrecen al bergen que lo asustó y también pedos, incluso que avientan escarcha, de un troll que siempre anda encuerado. 

En fin. Al troll que tiene voz de negro, le pusieron la naríz más ancha y hasta rastas debajo de una gorra de esas que usaba Bob Marley. ¡A ver quien empieza a quejarse!

Y nada, que allá van y los encuentran menos a uno (primero en la imagen) que es el que después los delata a todos para salvarse él y gracias a que Poppy y sus amigos ayudan a una bergen fea a verse bonita (con un peinado estilo Farrah Fawcett) para el príncipe que nunca la ha pelado por fea y dientona, que convencen a los Bergens de que para ser felices no hay que comerse un troll, sino buscar la felicidad en su interior, o como cantaba Mario Gutiérrez "si quieres ser feliz mete el dedo en la nariz y si quieres otro poco, mete el otro y saca un moco"