Tuesday, November 08, 2016

My blind brother (2016)

Antes de que la nueva santa inquisición de la corrección política nos tratara de hacer creer que a las personas ciegas las ofende que les llamen así, ciegos, apodándoles ahora "débiles visuales", "invidentes", etc., a alguien que no podía ver se le llamaba simple y sencillamente ciego.

Hasta había un gusano que se llamaba gallinita ciega. Y un juego en el que te vendaban los ojos!

En fin. 

Aquí el muchacho que no ve es un superatleta que ha vencido ese impedimento demostrando que lo único que hay que tener, como Crystal, son ganas de aprender a hacer las cosas. Claro que lo ayuda su hermano, porque dicen que la razón de su "invidencia" es que de niños andaban jugando en la alberca y este se fue hasta el fondo y se golpeó la cabeza perdiendo así la vista.

El caso es que el hermano que sí ve, seguramente por el sentimiento de culpa, ha vivido solamente para ser la sombra del otro, que se la vide haciendo campañas de recolección de fondos para su asociación protectora de invidentes con maratones y eventos de esa naturaleza. 

Como él ha logrado muchísimo a pesar de su incapacidad, pues lo ha vuelto una especie de superpoder, se desespera con el otro, que disfruta de todo el tiempo que puede viendo televisión.

Y un día este teleadicto conoce a una muchacha que está pasando por un mal momento después de perder a su novio pues murió atropellado y después de pernoctar juntos a ella le entra la cruda (no es albur) moral y decide no involucrarse con él más profundamente.

Pero entonces también conoce al ciego, y ahora ya no saben como decírselo, antes de que la relación entre ellos llegue a más. Total, que con eso de que "ojos que no ven corazón que no siente", un día se entregan a la pasión conspicua y el cieguito ni se las huele, mientras se visten delante de él para que no sospeche.

Las mentiras tienen fecha de caducidad, por eso no es bueno usarlas...