Saturday, October 01, 2016

Fart: A documentary (2016)

En México podríamos hacer 10 de estos y no terminaríamos porque esa palabra forma parte ineludible de nuestro vocabulario diario.

La única historia de la flatulencia que abordan en este documental es la de un seudo-comediante que trabajó en el Molino Rojo de París cuya gracia era poder controlar su esfínter a voluntad, pues supuestamente se los echaba imitando sonidos (como Lucho Navarro) e imitando notas musicales, bueno, por lo menos si no eran de esos que hasta te arden los ojitos, agradaban al oído.

Después se concentran demasiado tempo en otro "comediante" moderno que ha hecho carrera con lo mismo, apagando velas, pedorreándose al ritmo de una melodía e incluso recitando el abecedario. Sí, como quienes lo hacen con eructos!

Más tarde abordan el tema de la diferencia que estos gases tienen en los sexos, pues mientras los hombres se enorgullecen de echárselos en público, a la mujer se le ha prohibido incluso decir que saben que son. Ellas, alegan que "no tienen por donde" ay ajá!

Será el sereno, pero a mí los pedos nunca se me han hecho chistosos. Es cierto que últimamente los incluyen en todas las películas como parte del chiste, pero a mí, tanto en el cine como en la vida real, me desagradan. Es como una falta de respeto.

Había un comercial hace tiempo, en el que una muchacha entraba rápidamente a un coche sin saber que en la parte de atrás estaban sus suegros, y en lo que el muchacho regresaba con ella, se tronaba uno de esos que si traen sonido surround, imagínense como debe haber olido, el caso es que después de echárselo, llegana el muchacho y el preguntaba, ya viste a mis papás? Quienes se asomaban tímidamente sonriendo ante la verguenza de la muchacha.

Aquí hacen una parodia de un auto cuyo combustible son este tipo de gases y para manejarlo, el conductor y su acompañante llevan conectada una manguera al trasero. Si se les agota, pueden seguir comiendo, pues la energía es "auto renovable". Me dió risa la creatividad de incluir este tema y saber como sustentarlo, pero no el asunto del pedo.

En México tenemos muchas más cosas chistosas acerca del pedo, a quien Pepe Armas llamaba "el sapito glo glo glo" cuando se le escapaba uno al ir a orinar, y que aquí forma parte de la lista de "los silenciosos pero letales", "los mucho ruido y pocas nueces" y "los premiados".