Saturday, October 22, 2016

A better life (2011)

O lo que es lo mismo "El hijo del jardinero"

Aunque gran parte del territorio norteamericano pertenecía a México y nos rebasó la frontera, las personas siguen emigrando por muchas y variadas razones.

Hay quienes culpan al gobierno mexicano por la falta de oportunidades que obligan a las personas a buscar "una vida mejor" lo más al norte que se pueda.

Podría ser, pero entonces habría que hacer responsables también a todos los gobiernos de centro y sudamérica, pues de allá también emigran personas, y seguramente todos en busca de lo mismo: el sueño americano.

Se llama karma. Y lo que México hace con los inmigrantes del sur del continente que pasan (o se quedan) por allí, lo pagamos nosotros aquí con los gabachos.

Esta es la historia de Carlos Galindo, quien vive y trabaja en Los Angeles como jardinero para darle lo mejor a su hijo de 14 años, Luis. Como el chiquillo está en la edad de la punzada, anda con quien no debe y se mete en líos de pandillas, lo que mantiene a Carlos sin poder dormir, pensando que le pueda ocurrir algo.

Cuando quien emplea a Carlos regresa a México, le ofrece la camioneta y demás equipo con el que trabajan para que él siga haciendo lo mismo por su cuenta, pero de momento, Carlos no cuenta con la cantidad suficiente, así que le pide prestado a su hermana Ana.

Tan mala suerte tuvo, que después del primer día de trabajo con otro salvadoreño que levantó de una esquina de esas donde se paran los inmigrantes a ofrecer sus servicios, le robó la camioneta y fue a venderla para mandarle el dinero a su familia por xoom.com.

Total, que Carlos lo busca, lo encuentra, le dan una paliza, les dice donde localizar su "troca" y allá van Carlos y Luis a robársela "pa'trás". Pero la policía siempre vigila, y después de "cacharlos" Carlos va a dar a unos separos de donde será deportado.

Lo único que él quiere es que Luis no caiga en malos pasos, y para ello confía en su hermana, quien se quedó a cargo del chamaco.

Cruzar ilegalmente y ser deportado es un círculo sin fin, pues como dijo Don Chente Fernández, la migra a él lo agarró 300 veces digamos, y las mismas se regresó... a ver quien se cansa primero.