Monday, September 19, 2016

Holy hell (2016)

Este documental nos muestra como el afán de algunas personas por creer en lo que sea con tal de justificar sus miedos y sus dudas, los hace capaces de entregarse en cuerpo y alma a quien se los pida.

Así les pasó a un grupo de personas que en 1985 en California, se empezaron a juntar con un gurú llamado Michel Rostand (Jaime Gómez, Andreas, Rey Ji) e iniciaron un culto, que ellos nunca quisieron denominar así, llamado Buddahfield.

Allí, el mentado guía espiritual los hipnotizaba y hacía creer que verían a Dios, andaban todo el tiempo con sus cuerpazos en bikini y trajes de baño y supuestamente tenían prohibidas las relaciones sexuales. Entre ellos, porque el gurú bien que se daba sus atracones con todos los hombres, tanto gays como heterosexuales, a quienes les lavaba el coco y entre masajeada y masajeada hacían cosas que ni se imaginaban. Y como nadie tenía permitido contar nada de esto a los demás porque "no los entenderían", fue hasta después de más de 20 años, que el grupo se empezó a desbandar y quien andaba de documentarista del guía aprovechó para hacer su propio documental y exhibirlo.

Total, que aquí vemos como todo mundo empezó con eso de que el espíritu y el conocimiento y Dios, y poco a poco se fue convirtiendo en que todo giraba en torno al hombre, y tenía quien le preparaba su comida, quien le limpiaba su cuarto, y todo. Gratis. Después, él les cobraba 50 dólares por consulta de terapia y terminaban en la cama. O sea que los incautos además de pagar por una terapia toda chafa salían que ni se podían sentar!

Hace poco algunas de estas personas decidieron buscar al gurú y lo encontraron viviendo en Hawaii, rodeado por una multitud de personas, y que creen? que antes pura gente bonita y ahora hasta gordos permite que se unan, claro, mientras tengan con que pagar!

CNN contactó al gurú para que diera su réplica y él lo único que dijo fue que él nunca hizo nada en contra de la voluntad de nadie y que todos eran adultos y aceptaron hacer de lo que ahora se quejaban. Que todo esto eran mentiras y que si no le creen pregúntenle a los nuevos miembros.

Mucho ojo. Como podemos ver, la fe no debe ser tan ciega. Un ojo al gato y otro al garabato!