Thursday, July 28, 2016

Lbs. (2004)

Como ahora dicen que hasta respirar nos engorda, porque supuestamente al inhalar la contaminación se fijan más las células grasosas en nuestro cuerpo, Neil Perota decide abandonar la ciudad e irse al campo, donde alejado de las tentaciones carnales, se enfocará únicamente a las frutas y verduras.

Y es que ya casi llegaba a los 200 kilos cuando decidió ponerse a dieta. Gracias a Dios tenía auto y dinero, porque pudo comprarse un terreno en el bosque y pasar casi un año allá sin trabajar ni nada.
Al principio se llevó a su amigo Sacco, que era adicto a las drogas, para desintoxicarse juntos, pero Sacco le sacó y lo dejó solo. 

Tiempo después, cuando Neil regresa a casa luciendo su escultural físico, se lleva una sorpresa al ver que Sacco cayó hasta el fondo y ahora deambula por las calles pidiendo un cigarro o por lo menos un cerillo para reencender las colillas que levanta del suelo.

Como pueden ver, para bajar de peso no hace falta sólo fuerza de voluntad, sino dinero.

No se si sea que extraño a los actores mexicanos, pero aquí me pareció ver a Alejandro Avila, Guillermo Orea y Harry Geithner.