Wednesday, May 04, 2016

The submarine kid (2015)

No cabe duda de que los únicos beneficiados con las guerras son los fabricantes de armas. 

Hace poco comentábamos de la estadística de muerte de jóvenes estadounidenses tanto en guerras como en lugares como Chicago donde abundan las pandillas y el abuso policíaco, y no incluí la de los suicidios, que son otro de los resultados, pues de la guerra sólo se puede regresar de dos formas, muerto o trastornado, y éstos últimos tabién terminan muertos.

O desempleados, como dice Amy Goodman en Democracy Now!

O sea, que los pocos que se salvan y no regresan con el síndrome postraumático que los hará suicidarse o matar a los demás no encuentran un lugar dentro de la sociedad. Por donde se le vea están fregados.

Esta es la historia de Spencer, un joven que regresa a casa debido a un desorden causado por su participación en la guerra y en accesos de delirio nos vamos enterando de lo enmarañado que tiene el cerebro al confundir su vida con la de un niño que tratando de aguantar la respiración dentro del agua lo más posible, jamás regresó a la superficie.

Y es que tienen algo en común. La pesadilla que es la guerra lo hace ahora desear contener la respiración para siempre y quedarse en su mundo de fantasía, donde por fin podrá ser feliz.

Su historia y la del niño submarino se entrelazan de una manera singular hasta que se recupere y de por cerrado ese dantesco episodio que ocurrió en su vida.