Thursday, May 26, 2016

The ridiculous 6 (2015)

Creo que nunca me había reído tanto con una película de Adam Sandler.

Y debe ser también cosa del reparto, porque desde que la anunciaban junto con la de Tarantino de los 8 detestables, se me antojó bastante. Y como Sandler no hace esa vocecilla molesta que a él tanto le gusta, sino que usa su voz normal, pues qué mejor!

Claro que como nunca falta la mosca en la sopa, y aquí lo único malo fue el burro pedorro y diarréico, que se aventaba unos secos y otros húmedos con los que rociaba lo que estuviera cerca.

El papá del personaje de Sandler nunca se hizo cargo de él, así que cuando su madre es asesinada por un bandido a sangre fría delante de él, lo cría un nativo americano, o sea, un indio piel roja.

Ya grande, casado y todo, regresa su padre a verlo, pero en eso llega el bandido que asesinó a su mamá y secuestra al papá, amenazando con que lo matarán si no encuentran un dinero que dicen él se robó de otros bandidos.

Entonces Sandler, para hacer una buena acción tiene que robar, pero para que eso no sea malo, sólo robará de personas deshonestas. Lo primero será un banco.

Y al llegar al pueblo conoce accidentalmente a quien es su medio hermano, hijo de una mexicana que le dijo a su retoño que era suiza. Es Rob Schneider y trae consigo a su burro por todas partes.

Y allí se encuentran con el tercer hermano, un adolescente medio tonto que lo que tiene de fortachón lo tiene de menso, pero trae carreta con caballo y les conviene.

Así se van reuniendo todos, pues después conocen a otro todavía más menso que este porque ni siquiera habla, todo lo tiene que comunicar con gruñidos y gestos. La razón es que su madre, que fabricaba licor pirata bebió durante todo su embarazo.

El otro hermano es un negro que cree que la gente no lo ha notado y siempre es lo primero que advierte (y también toca el piano con su pene) y el último es el mejor parecido, pero carga un sentimiento de culpa porque él contribuyó, accidentalmente, al asesinato del presidente Lincoln.

Todos van a buscar a su padre como en el mago de Oz, para que les brinde consejos y todo eso que no les dió durante toda su vida. Claro que en el camino les pasan muchas cosas y lo más divertido, para mí, fue esa escena con John Turturro donde hace del inventor del beisbol, con reglas que ahí mismo va inventando sobre la marcha...