Sunday, April 10, 2016

The master of the house (1925)

Carl y Sven deben haber sido de los primeros feministas luchando por los derechos de la mujer, pues en esta película, ponen al marido como un tirano que la maltrató hasta ponerla al borde de un ataque de nervios, por lo que tuvo ella que retirarse al campo un mes para reponerse y no morir en el intento de ser la perfecta ama de casa.

Como no todos somos iguales, aunque aquí generalicen, hay mujeres cuyo ideal desde niñas es el de casarse y tener hijos, así como hacerse cargo del hogar y mujeres a las que eso no les llame la atención. Igual hay hombres que son exigentes con sus familias y quienes sólo quieren ser felices con sus hijos.

Aunque en todas partes donde mencionan esta película los personajes tengan diferentes nombres, en la versión que yo ví, se llaman Juan y María. La niña mayor es Catarina, el muchachito es Ricardo y la mujer mayor que los visita porque fue quien crió a Juanito cuando niño la llaman Nana.

Y Don Juan llega del trabajo exigiendo sus pantuflas y su pipa de medio metro, no quiere escuchar ni su propia respiración y le gusta que todo esté en su sitio y a su hora. Y bueno, por algo es quien trabaja y provee, pero como con su sueldo no les alcanza, y nadie se atreve a decírselo, a escondidas de él pues podría molestarse (apoco?) María cosa ajeno por las noches (y él seguramente nunca oye el ruido ni la extraña a su lado en la cama). 
Por eso ahí es donde está la injusticia, en que él cree que él se lo merece todo por ser el jefe de familia y la verdad es que su mujer ni come para que coman los demás y se mata trabajando, porque recuerden que aunque ya no tenga que acarrear el agua en tinajas desde el río, todavía tiene que hacer todo a mano, desde las 6 de la mañana!

La nana se acomide a echarles una manita siempre que puede aunque eso moleste a Don Juan, y más un día en que a la postre, les cae su suegra.

Al ver lo cansada que está la joven María, ambas mujeres ''complotean'' en contra del tirano, y en cuanto él se va a trabajar, María se marcha con su mamá a ver a un médico, que le diagnostica fatiga crónica y le receta un mes al aire libre en una casa de campo.

Mientras en la ciudad, cuando Don Juan llega a su casa y espera el recibimiento acostumbrado, se da en las narices, pues sólo está su Ma'Linda con la tabla con clavo y en lo que la mujer se recupera, él tendrá que entrar al aro y cooperar en todo lo que pueda.

La moraleja es simple. No hay que acabar con la gallina de los huevos de oro.