Friday, March 11, 2016

Quisiera ser hombre (1989)

No cabe duda de que llega la gente a cierta edad, en la que todo se les hace fácil.

Miren a Don Abel Salazar, que queriendo revivir sus éxitos de 1944 y 1950 ME HA BESADO UN HOMBRE y YO QUIERO SER HOMBRE, se decidió a medio escribir este guión. Medio porque le ayudó José Díaz Morales. Y de todos modos deja bastante que desear...

A ver, Manuelita y Panchita perdieron sus empleos por ser mujeres. Claro, como este es un mundo de hombres y para hombres, a ellas les dieron gas. Por lo mismo después de 20 días revisando los clasificados del periódico sin éxito, Manuelita decide convertirse en Manuelito, poniéndose una peluca de cachirulo y unas barbas que seguro eran las que usaba Aleks Syntek cuando hacía de Brutus en Chiquilladas, el caso es que Manuelita termina más guapo que Ernesto Laguardia y corre a México a buscar trabajo de diseñador de modas. No entiendo el porqué una mujer que se supone debe saber más de eso pierde su trabajo contra un hombre, pero en fin, algo inexplicable también es que se haya transformado en hombre dentro del baño público de la central de autobuses y nadie haya querido propasarse con ella una vez que ya era él. Ya ven que dicen que ahí lo menos que se hace es del baño.

En fin. Llega Manuel a la compañía Nipón y luego luego el dueño ampieza a abrazarlo y muy sospechosamente lo lleva al patio trasero a ofrecerle una copa. Claro que le da trabajo, no con él, sino que se lo manda a Pablo Ferrel, quien a su vez se lo manda a Miguel Alonso (interpretado por Guillermo Capetillo). 

Quien sabe quien estaría a cargo del sonido y los micrófonos, porque a muchas personas nunca se les entendió lo que decían, especialmente durante la exposición que veían en VHS en la salita audiovisual. 

Primero Capetillo no lo acepta ni como empleado pero termina dándole cama en su apartamento, pero Manuelito es tan modosito que rechaza la idea de andar los dos desnudos por toda la casa AUNQUE AMBOS SEAN HOMBRES, y coloca una cortina entre las dos camas. Esa es la primera pista. La segunda es que cuando se asoma y ve a Capetillo desnudándose empieza a chillar y se empina en la cama dizque para no ver, y se queda así empinado hasta que el otro le dice que ya se duerma. Peeero, pista 3, lo asusta el maullido de un gato y después se le aparece un ratón. Más chillidos histéricos. Como Capetillo sí es muy hombre y tiene pelo en el pecho para demostrarlo, saca su pistola, la de balas, para matar al ratón. Manuelito afirma ser muy hombre también, y aunque no puede mostrar su pelo en pecho, tiene unas barbas de apóstol, y eso que apenas tiene 21 años! ¿Cómo estará el ranchito?

Después de casi toda la noche sin dormir, lo único que le faltaba es que la criada Chona le saliera homófoba y braguetera, pues al verlo así todo melindroso y con unos jeans de mujer de una talla menor a la suya, donde a leguas se nota que ni calcetines traía, le hace el feo, y no es hasta que le pregunta si le gusta cachar granizo o jugar al yo-yo (haciendo el ademán de la manita caída) y le dicen que no, que empieza a aceptar al Manuelito.

En su primer día de trabajo conoce a Mariana, casi prometida de Miguel y ella queda prendada de las galanterías de Manuelito, quien después ya en casa, recibe la visita de ella misma, y conversan del amor que está empezando a sentir por Miguel. Pero Mariana, que es una coquetuela, invita a Manuelito a una fiesta en su casa y bailan un tango.

Quien sabe quien usaría chones monografiados en plenos años 90s, pero los de Manuelita tienen una letra M enorme bordada en el trasero, asi que cuando Chona los descubre en la cesta de la ropa sucia, cree que son de Mariana y que ya se la echó. Es entonces que Miguel le da un puñetazo a Meme por caliente y lo deja noqueado, por lo que viene el doctor y al auscultarlo descubre que tiene chichis y una de dos, o es fetichista o ha comido mucho pollo con hormonas.

Para disculparse, Miguel invita a Meme a un putero, llega un hombre a quien se le achacan unas cuantas ''muertecitas'', se pelean por una piruja, Manuela besa a Miguel creyendo que no se dió cuenta por su alto estado de embriaguez y al final es el doctor quien ante las dudas de Miguel acerca de su masculinidad, le revela que Meme en realidad es Mema y que si le gustó ese beso no hay problema...

Que chafa deveras estos videohomes! O sí se proyectarían estas porquerías en el cine? Para mí que sólo trataban de sacarle dinero a los incautos que los rentaban, porque Luis Miguel también tiene su colección!!