Saturday, March 19, 2016

Prátelé Bermudského trojúhelníku (1987)

''Y sin embargo, se mueve...''

El fenómeno misterioso denominado según el área en que tenga lugar, pero que desde mediados de los años 60s, se popularizó como ''triángulo de las Bermudas'' por sus supuestas desapariciones marinas rodeadas de misterio, ha llegado a Checoslovaquia.

En eso no hay nada de misterio, pues puntos como el que atribuyen al ubicado entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Miami Florida los hay en cantidad por todo el mundo, así que si aparece uno en este país europeo, no queda más que referirse a él con un nuevo nombre.

En Europa Central se han reunido un grupo de ''Bermudianos triangulares'' a discutir asuntos que involucran anomalías cuánticas de tiempo y espacio.

En lo que se ponen de acuerdo, nosotros vemos 3 historias en las que se pone de manifiesto el fenómeno, y que tienen lugar dentro de un tranvía, un automóvil y un avión.

Además de mostrarnos que es posible que existan portales que nos transfieran a diferentes lugares en otros planos, nos dan nuestra lección de moralidad.

Al tranvía se ha subido un ladrón pobre, que no tiene para su propio auto, así que después de asaltar la oficina de correos, cuando el tranvía entra a la zona misteriosa, todo el dinero de su maletín se le convierte en papel normal. Al bajarse entra en otra dimensión y ahí es donde lo pesca la policía, pues va a dar a un lugar lleno de niños exlploradores y ya todos sabemos lo mucho que a ellos les gusta hacer el bien.

La segunda historia trata de un hombre muy ahorrativo que un día mientras se dirige a su trabajo entra inadvertidamente al portal y yendo sobre la autopista, aparece en un lugar llamado Bratislava. Regresa a su trabajo, pero como eso le pasa varios días seguidos y regresar le está costando ya bastante dinero, se propone hacer de taxista y aprovechar este agujero en el espacio para transportar personas hasta allá y de paso recuperar lo perdido.

En la tercer historia durante el vuelo, se les aparece una persona que parece ser Galileo Galilei, quien sale del área del frente del avión y cruza el pasillo hacia la parte de atrás. Un joven que tomaba fotos podría haber captado su presencia, pero no, solamente contarán con las versiones de los pasajeros que lo vieron, pero nadie les cree.