Wednesday, February 10, 2016

Obediencia perfecta (2014)

Como esta historia debe haber miles y con múltiples variaciones. En este caso, el padre Angel Cruz no se conformó con tener a su lado a alguien que le obedecía ciegamente en todo lo que él pedía, sino que avorazado, quería literalmente, mamar y dar topes, como dice el dicho.

Aprovechando su posición, el sacerdote a cargo de los ''cruzados de Cristo'', elegía a varios muchachitos, unos para que fuera sus ''capillitas'' y el más especial para que fuera su ''catedral''. Su principal herramienta de manipulación, después de espiarlos descaradamente mientras se bañaban, era decirles que al lavarles los pies durante la sagrada eucaristía de jueves santo, había sentido el llamado de Dios a hacerlos sus discípulos y una vez con ellos en la bolsa, fingir que tenía cierta enfermedad que lo sometía a dolores muy intensos y por lo mismo debía vaciar sus testículos frecuentemente. Lo curioso era que como masturbarse es pecado, que un niño se los vaciara no ¡No pos que listo!
Y ya no quiero ni pensar con que partes del cuerpo infantil sucedía la extracción.

La cosa es que Juliancito, a quien él rebautizó al hacerlo suyo como ''Sacramento Santo'', se tomó el asunto demasiado en serio, al grado que lo celaba y le hacía escenitas de suicidio y todo eso cuando el cura le era ''infiel''. El cura, que era toda una fichita, no solamente se acostaba con él, sino con otros niños, algunas de las feligresas y hasta usaba heroína.

Pero eso era pecata minuta, o como diría don Arturo de Córdova, no tenía la menor importancia, comparado con el daño irreversible que les hacía a esos hijos de familias cuya devoción los inclinaba a creer que sus hijos estaban en buenas manos cuando la realidad era muy distinta...