Wednesday, February 17, 2016

Monkey up (2016)

No es culpa ni de los pedos ni de la caca de chango, la película es sencillamente horrenda. No le encontré el chiste por ningún lado.

Trata de Monty, un mono de cilindrero que según él, habla porque es muy cotorro y escuchando, aprendió a hablar. En inglés eso tiene sentido porque hay un dicho que dice ''monkey see monkey do'', o lo que el mono ve es lo que hace, pero en español no se si haya algo equivalente. Además, aquí también habla el perro, que no tendría porqué hacerlo.

Total, que este capuchino huyó del zoológico tras la muerte de su madre y dejó allá a sus tres hermanos. Todos hablan y arrojan heces fecales a las personas y uno además es un pedorro de lo peor.

Monty fue a dar con un par de vivos que lo han explotado en sus comerciales para la bebida ''monkey up''. Pero él, que después de aprender a hablar escuchando a los humanos aprendió a actuar escuchando Romeo y Julieta de Shakespeare en el teatro, ahora quiere entrarle al cine. Y porqué no? Diría usted, si actualmente cualquier chango hace películas, porqué este no?

La cosa es que el productor Capelli ya tiene planes de digitalizar un monito y ni le interesa que este ya hable y actúe, así que no lo deja hacer su audición.

En su loca huída, este Monty va a dar a una casa de muñecas que a su vez va a parar a la casa de una familia muy distraída, gracia a que la mamá olvidó pasar por la niña después de su clase de gimnasia y ahora en compensación, le hizo este costoso regalo.

Y allí dormido iba el chango. La niña es la primera que lo descubre, después su hermanito y luego su papá. La que nunca se entera es la madre, y eso que lo usó para lavarse su homónimo!

Cuando los de los comerciales por fin dan con él, ya este cambió la vida de la familia a tal grado, que no lo quieren dejar ir, pero ahí entra la cuestión que recientemente Peta ha lanzado al público. ¿Son las mascotas propiedad de sus amos? Yo digo que sí, porque si uno va a la tienda y las compra y después se gasta un dineral en alimentación y servicios veteriarios, deben considerarse de nuestra propiedad. Estoy de acuerdo en que las mujeres defiendan su derecho a no ser consideradas propiedad de sus maridos, pero, y las mascotas? No es eso llegar ya demasiado lejos? Llegará Peta un día a lograr que ya ningún vaquero monte su caballo mientras los toros de lidia son sacrificados en el ruedo? No se pierda el próximo capítulo! Pero si se pierde esta película, no pierde nada!