Sunday, January 03, 2016

Mi madrecita (1940)

Y después de LAS MAÑANITAS, que mejor que dedicárselas a nuestra madrecita, y como dice el dicho, si no das, tampoco quites.

A esta madrecita, que en los créditos aparece como Sarah García, le llueve sobre mojado cuando un día 10 de mayo, que se supone es cuando todos sus hijos deberían haber corrido a pasar el día junto a ella, nadamás le mandan telegramas y lo que es peor, para pedirle dinero!

Tiene dos hijos y una hija que no tienen madre, sin ánimo de ofenderla a ella, que es todo amor y bondad para con ellos.

La hija, prefirió casarse aunque el marido le hiciera prometerle que desde el día de su boda, ella dejaba de tener madre, porque él jamás quería verla ni dejarla a ella ni que la viera ni que se le acercara. La mala hija, nunca le dijo eso a su madre, sería demasiado cruel, así que la madre se entera de pura casualidad un día que va de visita y la tienen encerrada en la cocina sólo para después ser descubierta por el marido que la echa a la calle casi a patadas.

Otro hijo es barítono y cuando por fin logra triunfar, empieza a enviarle dinero a su madre, pero el menso en lugar de hacerlo directamente, lo hace a través de su otro hermano, que es un hijo de la fregada que se lo embolsa y allá la pobre viejita empeñando todo y perdiendo su rancho con todo y ajuar y joyas y todo, porque ya no tiene en que caerse muerta. Entonces es cuando se va a la capital y le pasa lo de la hija y desesperada y sin un techo donde pasar la noche se refugia en la basílica de Ntra Sra de Guadalupe y allí conoce a un viejito que lleva 30 AÑOS ROGANDOLE A LA VIRGEN PARA QUE SU ESPOSA REGRESE!!! Ya acéptelo señor, del apor perdida, para qué la quiere! Y luego la virgen también, que bárbara, 30 años sin cumplirle ese milagro al pobre viejito que se ha gastado un dineral en veladoras y novenas! Total, que se juntan los dos, el hambre y la necesidad y él le da trabajo fregando pisos y que un día de pura casualidad se encuentra con uno de sus hijos, después con el otro y se descubre el pastel y el hijo bueno va y recupera lo empeñado y el agiotista, como le pagan en dólares, hasta se disculpa y todo. Y colorín colorado, el que tenga madre, que la cuide, que la cuide, porque aunque parezca cliché, madre sólo hay una y a pesar de que sí hay unas que son bien jijas, no dejan de ser madres.