Saturday, January 09, 2016

Los pobres van al cielo (1951)

Hoy estamos en la cabañuela de septiembre...

¿Ven como ser pobre no es pecado? Si lo fuera, no estuvieran yendo todos al cielo...

Como en el título ya nos dijeron que alguien se tiene que morir, nos tienen adivinando hasta que descubrimos que Chachita sufre de polio y no tiene cura. Bueno, sí tiene cura, es su amigo el padre Bernardo, pero ella necesita del otro tipo, del que la hará sentirse bien y caminar sin que le flaqueen las piernas.

Porque podría quedar inválida o morir. Bueno, a menos que suceda un milagro, y como el padre Bernardo tiene palancas, quen quite y se les cumpla...

Lupita y Andresito Morales (Chachita y el pichi) acaban de quedar huérfanos y ya los quieren separar. No se porqué, pero solamente a ella es a quien amenazan con enviar al orfelinato. Ha de ser porque él, como ya tiene 16 años, puede trabajar.

El caso es que a ellos les entra el pánico y antes de que los separen deciden huir a la capirucha aunque allá no conozcan a nadie. Al llegar no saben que hacer y un viejo cargador ferroviario les pregunta si necesitan ayuda, pero ellos dicen que no. Sin embargo, al día siguiente muy temprano, al llegar de nuevo a su trabajo, el anciano los vuelve a ver allí, dormidos en una banca de madera en la sala de espera. De inmediato se presta a socorrerlos invitándolos a su casa, al fin, donde comen dos comen cuatro, menos, pero de que comen, comen.

Y así empieza su historia. La pareja recuerda cuando a ellos también los quisieron separar para llevarlos a diferentes asilos de ancianos y en un abrazo, sellan su adopción casera.

Todo va muy bien hasta que Andresito conoce al padre Bernardo (Inclán) y por andar con él en la Basílica, otros muchachos atacan a Lupita en su puesto de periódicos para obligarla a irse a otra esquina y sucede un accidente que enviará a Andresito a la correccional por un año. Ella enferma gravemente y él se desespera por visitarla en el hospital, tanto, que hasta ofrece a la virgen del Tepeyac que si su hermanita se alivia, el se convierte en sacerdote. Ah! Y el muerto que se va al cielo fue un amiguito de Andrés, que al tratar de escapar del reformatorio, pierde pisada y cae desde una altura bastante considerable.

Miguel Inclán hace uno de los poquísimos papeles de bueno que le he visto.