Sunday, January 17, 2016

Ilsa, the tigress of Siberia (1977)

Esta es la primer película de Ilsa que veo, y recuerdo de cuando era chico, que escuché de otra que se llamaba ILSA LA PERRA LOBA NAZI. Seguramente lo recuerdo por lo extraña que me parece esa combinación, porque para mí, o se es perra o se es loba, pero no las dos cosas y además nazi...

Aquí Ia historia da inicio en los años 50s, cuando Ilsa, ahora tigresa, estaba a cargo de un gulag en Siberia, donde abusaba de los prisioneros haciéndolos víctimas de su vasto arsenal de instrumentos de tortura para lavarles el cerebro y hacerlos fieles seguidores de Stalin. Traen ahí a un prisionero llamado Yakurin que es muy aguantador y nomás no pueden hacerlo repetir la filosofía Stalinista como lo mejor del mundo, a pesar de los videos y todo, él sigue diciendo que eso es lo peor, lo que le acarrea aún más castigos. 

Pero entonces muere Stalin, se forma una revuelta y órale, los prisioneros prefieren morir peleando por su libertad a seguir aguantando los abusos de la perra-loba y ésta huye a Canadá con dos de sus secuaces, dando a los demás por muertos.

La segunda parte de la historia sucede en Montreal a finales de los años 70s, y ya Ilsa ha dejado de ser un animal para convertirse en toda una madame. Pero de la prostitución, porque tiene un burdel lleno de putas de 40 dólares. Aunque ahora regentea ese negocio, no deja de ser sádica y ninfómana, pues como debido al éxito en su nueva profesión no tiene mucho tiempo para sus placeres sexuales, para acabar pronto se echa a los pelados de dos en dos. 

Y será el destino o será la pluma de Marven McGara, pero el caso es que qué creen? Que Yakurin sobrevivió a la masacre y ahora entrena boxeadores, lo mandan con dos a las olimpiadas de 1976 y cuando están a punto de regresar a su madre patria, a los púgiles se les ocurre acostarse con dos mujeres americanas de piel sedosa y labios rojos. Yaku acepta a regañadientes y hasta los acompaña, pero se queda afuera pagando los 80 dólares y es donde Ilsa lo ve a través de las cámaras de circuito cerrado que tiene para fisgonear a sus trabajadoras y cerciorarse de que todos reciban su final feliz. 

Como hace 20 años Ilsa parecía pariente de Rafaela Carrá y ahora parece que le pidió prestada la peluca a Silvia Pinal, Yaku no la reconoce de pronto, pero cuando empieza a torturarlo ya no le queda la menor duda. Es la misma perra! 

Los boxeadores regresan solos y después mandan un escuadrón suicida en búsqueda de Yaku, quienes lo rescatan en el último nanosegundo, cuando Ilsa está a punto de batirle las tripas con unas aspas cortadas a la mitad y bien afiladas.