Monday, January 11, 2016

El último mexicano (1960)

Esta película estaba programada para dentro de dos semanas, pero por tratarse de la última que publicara el colega Cocol en su blog CAMINANDO EN EL TIEMPO, y dado que él ya no se encuentra entre nosotros, la comentaremos hoy.

Me uno al dolor que embarga a la familia de Don Amado Cabezas, quien partió ayer domingo por ese camino que todos andaremos un día cuando se llegue el tiempo. Fue siemrpe un excelente amigo que compartió sus obras y sus conocimientos con quienes sentíamos curiosidad por saber como eran las cosas vistas desde dentro, bajo el punto de vista de quien las hacía y estaba orgulloso de ello. Extrañaré sus publicaciones y comentarios. Sigue tu camino compañero Cocol, para que tengas que contarme el día que nos volvamos a encontrar.

''La súplica de una dama es una orden para mí''

En épocas cercanas a 1850, alrededor de 200 años después que los colonizadores europeos arribaran a nuestro continente, todavía quedaban áreas habitadas por sus residentes originales, que estaban siendo desplazados por los nuevos inquilinos. Y de igual manera como de Europa llegaban a América, del norte llegaban al sur, y esta película trata del últmo hombre que habitaba los terrenos que aún formando parte reciente de los Estados Unidos, él sentía como si todavía fueran mexicanos. El era, por lo mismo, el último mexicano. En Texas.

Y que previsores eran los gringos, que llegaban a nuestras tierras como ilegales, pero ya hablando perfecto español!

Así llegó la familia Pointdexter, sin mapas, sin brújula, sin guía, pero eso sí, con muchas mujeres de todos colores. Y entre ellas estaba Dixie Pointdexter, a quien Mauricio del Valle de México le echó luego luego el ojito. El iba pasando por allí de pura casualidad pues su deporte favorito era amansar yeguas, pero ante la súplica de Dixie para que los orientara en la forma más segura de como llegar al poblado más próximo, lo hizo hacer una pausa y encaminarlos hacia el rumbo correcto. Nadie conocía esos terrenos como él, que había nacido y crecido allí, y aunque ya no le quedaba nada de familia, se negaba a regresar a tierra mexicana.

Sus únicos amigos eran su fiel escudero Pancho y el tío Estón, que cansado de recorrer Louisiana, Mississippi y hasta Kentucky, había elegido Texas para pasar el resto de sus días.

En el saloon del pueblo los parroquianos departían animadamente al ritmo de ''Pobre Tom'' y otros temas texanos de moda en esa época, pero la ley del ojo por ojo se cernía sobre ellos obligándolos a regresar a la edad media, donde cualquier motivo por pequeño que fuera, los llevaba a un duelo mortal, donde quien quedara vivo pagaría los daños y perjuicios que causara su lucha.

Y así fue que Mauricio encontró la felicidad en Texas en los brazos de Dixie Pointdexter y tuvieron muchos hijos chicanos.