Sunday, December 06, 2015

Pinocchio (2013)

Siempre que veo una nueva versión de una historia de todos conocida como lo es Pinocho, lo hago con la esperanza de ver algo que en otras ocasiones no hayan contado. Y es que esta por ejemplo, se ha hecho tantas veces, que no creo puedan agregarle algo desconocido o nuevo para contarnos.

Dan inicio con el pequeño trozo de madera de pino saltando por la calle hasta que lo levanta alguien que lo convertirá en combustible para estufa. Pero el tronquito salta de su carreta y va a dar a la puerta del taller de Gepetto, el hombre corre tras él y allí ambos se pelean por el pedazo de madera. Que al final se queda en manos del anciano, quien promete pagarle al otro en cuanto fabrique un juguete y lo venda.

Total que hace su mono y no halla como ponerle. Pierino, Peronio, son algunas de las ideas que se le ocurren, pero como es de pino y le quedo bien prechocho, le llama Pinocho. 

El muñeco resulta ser fan de ABBA, pues en cuanto abre la boca no puede dejar de decir mamma mía y empieza a pedir comida porque tiene hambre. Gepetto le pela una manzana porqe el remilgoso no la quiere con cáscara y en eso se le escapa para irse a jugar con sus nuevos amiguitos Luca y Sofía, con quienes pasa todo el día. No que tenía tanta hambre? Pues nunca come, se la pasa metiéndose en líos. 

Dentro del pedazo de madera vivía Coco grilla y lógicamente, ahora sigue viviendo dentro de Pinocho, así que le sirve de conciencia, aunque el muñeco jamás le haga caso a lo que ella le dice. Se mete en más líos, conoce a la zorra (literalmente) y a su acompañante, en lugar de irse a la escuela vende su libro para comprarse un boleto y ver a sus parientes los títeres, va a dar con los niños que fuman y se convierten en burros, pasan por donde vive Alicia, o sea, el campo de las maravillas y la zorra, tratando de robarle unas monedas de oro, le llama, hey, Popochipipo, Chimichirolo, CHimipopopa o como te llames, ve allá y planta esas monedas y verás como pronto nace un árbol lleno de ellas para que lleves a tu casa. Pero Pinocho que ya se está avispando, miente y dice la verdad a voluntad, para que su nariz, al crecer y disminuir y volver a crecer, le sirva de arma y con ella golpea s sus adversarios.