Wednesday, December 30, 2015

La mujer que engañamos (1945)

Claudio Herrera y Eduardo han sido los mejores amigos a pesar de la diferencia de edades. Debe ser por eso, que Claudio, el mayor, se hizo a un lado para que su amigo pudiera encontrar la felicidad al lado de Clemencia.

Eduardo es un pintor que un día cae en manos de una amante serial, muy profesional, que lo hace caer en sus redes con el cuento de que ella le presentará a las personas idóneas para propulsar su carrera al infinito y más allá. Ella no tiene nada que perder, más que su amante en turno, pero él, arriesga un matrimonio perfecto al igual que a sus hijos.

¿Porqué será que hay quienes teniendo filete en casa prefieren echarse un plato de frijoles? Esto solamente ellos lo saben, pero he visto casos como el de Marc Antony o el de Hugh Grant, donde me pregunto, cual es el plan?

La historia da inicio con el matrmonio de Eduardo y Clemencia y termina más de 25 años después, con la moraleja de que no hay que andar de enamorado y que hay que valorar a las personas que han invertido mucho de su vida en nosotros, y que si queremos andar dándole vuelo a la hilacha, bueno, pues hay modos, siempre se puede decir adiós a una relación antes de iniciar una nueva... lo decía Alvaro Dávila en su Canción, es muy complicado besar a dos bocas.