Saturday, December 26, 2015

Dos esposas en mi cama (1970)

Chúpale pichón

El problema de los cines en México, donde se quejan de la distribución de las películas, ahora ya se ve también acá.

Ayer, como todos los años en día de Navidad, quisimos ir al cine. Yo estaba entre la de Tarantino y la de Iñárritu. Lo malo es que la de Tarantino fue rodada en 70mm y no todos los cines tienen el equipo y la de Iñárritu aún no la estrenan.
El cine de aquí cerca tiene puras películas chafas y el de Greenspoint también. La única mejorcita en AMC era la de la Guerra de las Galaxias, así que aunque no soy fan pero con tal de ir al cine, nos fuimos. Y será el destino o será el sereno, pero las dos funciones en 3D estaban agotadas y no nos quisimos esperar a la de las 11:30pm.
¿Porqué será que no todas las películas en cartelera están en todos los cines?

Terminé viendo DOS ESPOSAS EN MI CAMA.  Debo haberla visto antes, porque la trama me resulta familiar. Lo que para muchos es un sueño, a Homero le resultó una pesadilla.

Resulta que su mujer era una científica que nunca le prestaba atención, al grado de irse en globo aerostático desde Puebla de los Angeles a Los Angeles California. Sola.

Se la lleva una tormenta y la dan por muerta. Su marido, después de un año de luto, se casa con la mejor amiga de ella. Entonces la mujer regresó con tres cocos, un racimo de plátanos y el pelazo a todo lo que da como si en el cayo caribeño donde estuvo perdida todo un año comiendo plátanos, hubiera tenido a Alfonso Weissman de asesor de imagen.

Y bueno, los enredos no lo son, y como ella regresó bien jariosa pero ahora la otra se cree con los derechos que la ley le ampara, ahí se la pasan toda la noche peleando a ver quien se queda con quien. Lechuga está enamorado de las dos, así que le da lo mismo quedarse con la que su patrón deseche.