Wednesday, November 11, 2015

Nightmare castle (1962)

Helga Liné, ligeramente más bella que la Sra Steele, hace aquí de su mucamita.

Para empezar, el científico sádico loco no andaba suelto ni de la cola. El tenía su hermosa y millonaria mujer, dueña de un enorme castillo donde él tenía su laboratorio y donde hacía sus experimentos. 
Claro que él ya tenía planes de asesinarla para inyectarle sus células y sus glóbulos blancos al ama de llaves, que a pesar de verse como una anciana, con esos tratamientos lograría recuperar su lozanía y juventud.

Para empeorar las cosas, o para acelerar su proyecto criminal, un día el científico le tiende una trampa a su bella mujer y le dice que saldrá por varios días a un seminario y ella, corriendo, se baña y arregla para ir a ver al jardinero. Y ese fue su error, porque al tener en sus manos la evidencia de la cruel infidelidad, le fue más fácil acabar con los dos y después de torturarlos, les sacó el corazón y toda la sangre!

La sorpresa que se llevó al enterarse de que su mujer no le había dejado N-A-D-A como herencia, fue mayúscula, pero afortunadamente, su mujer tenía

a) una hermana gemela
b) soltera
c) y era la heredera universal de la difunta!!

Quien sabe como le hizo pero más pronto que rápido se casó con ella, pero antes tuvo tiempo de planear la forma en que también la mataría, seguramente a él lo único que le interesaba era el castillo de una forma u otra. Y la doncella Solange, que gracias a las terapias de sangre y células ahora lucía una sobria belleza y no era la anciana encorvada y de terrorífico aspecto que conocimos al principio.

Y sería que la nueva esposa no estaba bien de la cabeza (imagínense que casarse así de pronto con su cuñado viudo), el caso es que empezó a sufrir de pesadillas donde se le aparecía su hermana gemela advirtiéndole del peligro y tan vivas eran las imágenes, que pronto dió con el cofre donde estaban los corazones y al destruirlos se acabó todo el asunto. Los amantes volvieron de ultratumba a refrendar su amor y a consumar una venganza que no los dejaba en paz ni muertos, para después regresar a la fría tumba a disfrutar el resto de la eternidad...