Friday, November 06, 2015

La extraña pasajera (1953)

He visto muchas películas que tratan de trenes y además del ruido del efecto doppler, me llama la atención el constante traca-trá de las ruedas contra las vías. Bueno, pues aquí escuché también el ruido ese que se escucha en los segmentos de la sección ''Mundo viejuno'' del programa MUCHACHADA NUI.

Esta es una interesante película que nos mantiene todo el tiempo preguntándonos quien es el asesino, pues para eso nos avientan datos por aquí y por allí para despistarnos.

Todo sucede dentro de un tren y da inicio con la conversación de dos beatas que aunque habían planeado ir rezando durante todo el viaje, no se saben la oración a San Hilarión de memoria y a la muchacha se le olvidó el papelito donde la había anotado. Su madre la amonesta pero ya sin mucho que poder hacer, se inclinan seguramente por algún padre nuestro o un ave maría,  porque esas sí, si no se las saben sería sólo a causa de la amnesia.

Poco a poco nos van presentando a los demás pasajeros hasta llegar a la extraña pasajera: Una hermosa y enigmática mujer exquisitamente vestida y con un maquillaje perfecto que saca un cigarrillo para fumar cerca de la puerta. A ella no se le olvidó ninguna oración, pero sí los cerillos, así que el guardia de a bordo se acerca gallardo a ofrecerle su fuego.

Después ocurre el crimen, no sabemos quien lo cometió porque tooodos tienen cola que les pisen y/o motivos ocultos, pero dentro de toda ese remolino de emociones nacerá el amor, y quienes lo sienten lo defenderán contra todo y contra todos, porque crímenes en trenes suceden todos los días, pero un amor así, no. Al final cierra de nuevo con las religiosas, que ajenas al alboroto, agradecen al todopoderoso que a pesar de haber olvidado sus oraciones, no haya pasado nada malo y ellas llegaron con bien a su destino.

Chequen a dos chicas muy guapas y jóvenes y por lo mismo casi irreconocibles: Irlanda Mora es una de las beatas y Maricruz Olivier es la recién casada.