Thursday, November 12, 2015

En la otra acera (2010)

Junior es cubano, y no se donde lo ha visto, pero él quiere vestir de Armani y usar Rolex y todo eso que para la mayoría de los cubanos es prácticamente inalcanzable.

Entonces un día se da cuenta de que tiene pegue con las mujeres de cierta edad, y aunque él tiene a su novia Dayana, ojos que no ven corazón que no siente.

Alfredo, otro muchacho del barrio, ya tiene echado a andar un negocito y aprovechando que Junior se ve jovencito e inexperto, le propone explotar sus habilidades y sacar provecho de lo que otros hacen por obligación. Es más, hasta podrá sacar placer y divertirse!

Todo iba bien, pero como hasta para echar mentiras hay que tener gracia, Junior se justifica con su novia diciendo una cosa, pero con su madre inventa otra y así las mentiras no se van uniendo porque no hay consistencia. A su madre le decía que Alfredo le regalaba ropa y cosas carísmas (lo que la llevaba a sospechar algo todavía peor que la prostitución) y a su novia que había llegado una tía de su papá desde España y bueno, si tu novia tiene acceso a tu familia y esas cosas pueden descubrirse, para qué hacer un hoyo más grande para tapar el anterior?

Total, que él feliz con sus playeras y sus tennis y su novia feliz con sus tintes y sus zapatos y su joyería y saz! que se les termina el negocio porque para acabarla, Junior resultó remilgoso y no quiso acceder a las fantasías sexuales de las turistas norteamericanas mañosas que luego luego querían meterle un dildo y después se negó a complacer sexualmente a otros hombres, aunque uno de ellos sí alcanzó a tronarle la campechana.

Moraleja: No se puede tener todo en la vida. Tú elijes qué es lo que sacrificas en aras de un placer mayor. Al menos eso fue lo que hizo Dayana, quien no pudiendo dar marcha atrás a la vida de lujos a la que solamente se vió expuesta por unos días pero a la que con rapidez se acostumbró, se vió OBLIGADA por las circunstancias a vender su cuerpo en el malecón. Pobre!