Sunday, September 27, 2015

Yo no me caso compadre (1960)

Con eso de que siempre había pueblos por arriba y por abajo, aquí se presta para unos albures muy sutiles que pasan casi desapercibidos como cuando dicen que Claudia de León es la muchacha más bonita de allá abajo, o que si deveras conoce usted a Don Sirenio de abajo.

Lo demás es la misma fórmula que explotaron hasta el cansancio donde una pareja comprometida desde que eran niños debían casarse o de lo contrario quien se negara perdería su parte de la herencia. Como ninguno se conoce porque jamás se han visto, tratarán de hacer que el otro no quiera casarse y para eso se harán pasar por su asistente y etc, etc.

Yo creo que la única diferencia con otras películas similares es que Claudia, para hacerse pasar por Tiziana, se pone una peluca llena de moños, barbilla y nariz postizos, verruga, lentes, cojines para verse más gruesa y hasta le falta un diente. 

Usted pensaría que para lograr tal transformación podría llevarse por lo menos una hora, pues no! Ella lo hace en segundos!! Ya entra y sale por una puerta y ya sale y entra por otra y siempre totalmente transformada. Pero bueno, si en los teatros los números musicales podían incluír al lago de Pátzcuaro con todo y mariposas, cual es el problema?  

Cuando Glafiro y su patrón viajan de San Ordorico de arriba hacia San Ordorico de abajo, mientras descansan en el mesón de enmedio, cambian de papeles y Glafiro dice, éste es mi valé de chambré, o sea, mi gato...

De entre todos esos nombres pintorescos, destacan el de la tía Agrícola, Don Cidonio el padre de la novia y Don Sirenio, padre del novio.