Tuesday, September 01, 2015

Marina (1944)

Este musical es de cuando las personas se sacrificaban por la felicidad de otros.

En alguna costa próxima a Barcelona, la pequeña Marina sufre los reveses de la vida al perder primero a su madre, y después a su padre, quien siendo marinero, perece un día de tormenta casi llegando al puerto.

Entonces es adoptada por los padres de su amiguito Jorge, y se lleva a su nana con ella.

Al crecer, Jorge sigue la carrera de más éxito en la costa y se convierte en marinero, al igual que Alberto, hijo del Capitán amigo del padre de ella. A Jorge lo quiere Juana, hija del propietario del astillero y a Marina la quiere Pascual, quien diseña los navíos.

Juana, solamente por los de ella, al escuchar que Marina pide a la virgen por el bienestar y arribo del hombre que ama, corre y le dice que ni se apure, que ya a Jorge se lo separaron sus padres a ella y que a su regreso concretarán al compromiso. Mi cariño por él no será obstáculo para su felicidad, responde Marina y se aleja cabizbaja.

Por su parte, los padres de Juana intervienen desde el primer momento para que su hija no pierda oportunidad de estar junto a Jorge, lo que provoca que Pascual confiese sus sentimientos a Marina, y después de ser rechazado cortésmente por ella, corre y le dice a Jorge que Marina será suya. Mi cariño por ella no será obstáculo para su felicidad, dice él, y se aleja triste y meditabundo.

Después del baile de la cruz de palo, da inicio la subasta de la toya, y no, no es la hermana de Michael Jackson, sino un ramón de flores que quien lo gane, podrá obsequiarlo a la mujer que ama sellando así su amor y compromiso de matrimonio.

Pues bien, esa noche la puja está entre Alberto, quien desea pedir a Juana; Pascual, quien desea pedir a Marina; y Jorge, que también, en contra de todo, piensa quedarse con ella, pero el destino es caprichoso, y Juana y sus papás más, pues es precisamente su padre, quien ofrece 500 duros para que Jorge se quede con el ramo y así Juana, antes de que él diga a quien elige, se para y le agradece el detalle. ¡Acomódate piedra!

Marina corre desolada ante la mirada estupefacta de los asistentes, seguida por Pascual, y ya están a punto de quedarse juntos como premio de consolación, cuando mágicamente, las cosas se arreglan y cada uno se queda con su cada cual, menos Pascual.

Ni las chispas humorísticas entre Federico Piñero y Guerrero de Luna, ni la aparición por dos segundos del chicote lograron contrarrestar las casi 20 canciones que se echaron entre todos.