Saturday, September 05, 2015

Dos Lunas (2014)

A Soledad García Bañuelos le dicen Sol porque su hermana se llama Luna. Y claro, no le pudieron haber puesto Clara, aunque su padre llamara a su madre (que era concertista) su ''claro de luna''.

En fin, el caso es que Sol, ha hecho de su insomnio algo redituable, y como de día es una sicóloga infantil, de noche es DJ, adoptando la personalidad de su hermana gemela, quien aparentemente murió cuando tenía 8 años.

Para que en la trama haya algo de cohesión, inicia con el asunto de Ana, una niña de 9 años que perdió el habla tras la sospechosa muerte de su madre, y que un día llevó la pistola de su papá a la escuela, para defenderse del acoso de sus compañeritos que se burlaban de ella y querían hacerla hablar. El papá de Ana tiene un ''antro'' donde todo mundo anda siempre ''hasta atrás'' y eso conectará a Sol con Reneé, su amiga que trabaja en casos de protección infantil comandada por Arcelia Ramírez y en cada episodio medio tomarán la historia de Ana, con otras de diversos casos para rellenar los 43 minutos de programa. Ah! Y faltaban los ''flashbacks'', pues tooooodos los casos que se atienden por Sol, le traen recuerdos, especialmente ese del accidente donde perdió la vida su madre y su hermana. Claro, como fue una escena bastante bien hecha y les debe haber costado un dineral, ahora tienen que mostrarla a la menor provocación, una y otra y otra vez...

Si Sol es guapa, Luna es más, y además de sexy, deshinibida, y a pesar de todo, la sicóloga, para que el padre de Ana no la acose cuando va por su hija de las terapias, lo recibe sin brasier bajo la blusa en clima fresco. Imagínense!

La serie es bastante buena, como todo lo que hace FOX porque aún no agarra mañas de otras televisoras que se la viven reciclando su mismo material hasta el cansancio, y es idea original de la Sra Mori, quien a pesar de cambiar muy pocos elementos para lograr sus dos personajes, lo hace de maravilla, casi casi, nadamás soltándose el pelo y cambiando de actitud. 

Dijo Shanik en HOY que a mucha gente no le había gustado. Debe tratarse de esas personas de las que habla Horacio Villalobos, y que se quejaban de que el pollo no les supiera a mierda, jaja! Claro, la fuerza de la costumbre...