Thursday, August 13, 2015

Salomé (1922)

El cine apenas rondaba su mayoría de edad y ya intentaba llamar la atención con sus escenas provocativas. Claro que eran muy discretas, visibles apenas entre los majestuosos decorados y los impecables vestuarios y peluquería. En ese tiempo, cuando ni el reparto ni la actuación eran lo más importante a destacar, lo demás debía ser muy vistoso, así que la Sra Natacha Rambova, inspirada en las ilustraciones del libro de Oscar Wilde, diseñó sets, utilería y todo lo que hiciera falta para un mejor lucimiento de la película.

Aunque Nazimova ya pasaba de 40, logra convencernos de que es Salomé, una chiquilla caprichosa que ha tenido de todo gracias a sus padres, los reyes de Judea.

Pero ante tanta felicidad, un día sobrevino la desgracia y su padre murió, por lo que rápidamente su madre se casó con su cuñado y ella vino a quedar como hijastra de su propio tío. Tío que era bastante mano larga, lo que ella odiaba, pues caprichosa caprichosa, pero tenía su pudorcito.

Un día tratando de abatir su ociosidad llega hasta las mazmorras y allí se encuentra con Juan el Bautista, a quien han encerrado por predicar la palabra de Dios. Aunque uno de los soldados del trono está de bastante buen ver y este Juan deja bastante que desear, a ella le llena el ojo y se encapricha a que se lo saquen porque quiere hablar con él de cerquita.

Los guardias tiemblan ante las represalias si hicieran tal cosa, pero ella se empeña y cegada, no deja de estar duro y dale con que lo quiere hasta que se lo sacan. Mejor habría valido que no lo hicieran, pues Juan está tan molesto, que vocifera y maldice a todos quienes participaron en su encarcelamiento más toda su descendencia!

Entonces ella se molesta y corre a sus aposentos. 

En su camino, su padrastro, al ver lo hermosa que lucía con sus foquitos navideños en la cabeza, le pide que le baile como Niurka, a lo que ella, más molesta aún por este atrevimiento, se niega rotundamente. El insiste, ella se sigue negando, él sigue insistiendo y es ahí cuando a ella se le ocurre su plan macabrón. Después de bailar sensualmente con la peluca de Sia pedirá a cambio de su baile la cabeza del bautista en una charola de plata.

-No! Replica Herodes-eso no- si lo deseas puedo darte la mitad del reino.
-Quiero la cabeza de Juan el Bautista!
-Puedo darte en cambio la esmeralda más grande del mundo!
-Quiero la cabeza de Juan el Bautista!
-Si quieres, son tuyos todos los pavorreales blancos del reino!
-NO, QUIERO LA CABEZA DE JUAN EL BAUTISTA!
-Me metes en un aprieto, porqué no aceptas las joyas jamás vistas, ni siquiera por tu madre, y que lucirías mucho mejor que ella?
-No, he dicho que quiero la cabeza de Juan el Bautista y tú me lo prometiste!

Total, que ya no pudiendo hacerse para atrás, se la concede, pero también acaba con ella.