Friday, August 14, 2015

24 horas de placer (1969)

Después de la época del supuesto ''cine de oro mexicano'', algunas actrices como Elsa Aguirre y Silvia Pinal, estelarizaron comedias seudo eróticas me imagino que tratando de competir contra las italianas, pero nada que ver... Podrían ser sexys para su época, pero eran muy ligeras y poco divertidas.

En esta sale el Lando Buzzanca mexicano, Mauricio Garcés, que es escritor del libro que le da título a la película, y que trata de las andanzas de Claudio, un personaje probablemente inspirado en sus deseos reprimidos, ya que su mujer es tan puritana y cursi, que no le da chance de nada...
Catalina (Pinal), una mujer de su pasado, acude a él con el pretexto de un autógrafo, cuando en realidad su anhelo es el de revivir sus deseos carnales, porque Rubén (Cordero), su marido, tampoco le presta atención pues anda en lo suyo, y que es serle infiel en elaboradas producciones sexuales donde participan otros dos amigos suyos e innumerables amiguitas. Sus escapadas sexuales son anecdóticas, pues en cada ocasión cambian de tema y escenario, como una producción teatral. Cuando hacen la del paraíso donde todos deberían andar desnudos, Rubén descompone el ''clima artificial'' y se les congela el asuntito...

Por su parte, Catalina trata de establecer una noche de amor con Garcés, que por muchísimas razones nunca les sale como ellos quieren, Adriana, la mujer recatada acude a un seminario donde le dicen que toda mujer católica y creyente también tiene derecho de ponerse a la altura de las cuzcas que les roban a sus maridos en nombre del amor y así todo termina con una lección aprendida. El escritor recibe de su esposa las atenciones que extrañaba y de las que ya casi ni se acordaba, y Catalina recibe de su marido la atención que quería, pero ahora es ella la que queda como el perico, pues le gana el sueño...