Wednesday, May 13, 2015

El conde Pátula (1988)

Todos mis amigos y yo disfrutábamos al Conde Pátula cuando lo veíamos en Monterrey. 

Tanto, que una noche en la taquería Juárez vimos a Hortensia, una muchacha frondosa, de mirada seria y acompasado caminar que acarreaba bandejas de cebolla picada y Claudio la rebautizó como la ''nana'' del patolín.

Y es que la Nana había sido la causante de que esta reencarnación del famoso vampiro de Transilvania, saliera vegetariano, pues durante el ritual a la luz de la luna llena de la octava casa de Acuario, en lugar de llevar sangre de ala de murciélago, tomó la botella de la salsa catsup. Ahora, en lugar de buscar sangre humana, gustaba del jugo V8.

Pues la Nana, con su brazo lastimado y todo, junto a Igor el mayordomo, tendrán que estar con un ojo en el gato y otro en el garabato, pues el patolín es cosa seria y desea formar parte del mundo del espectáculo, y es fiel admirador de Patónica Castro.

Además de todos los percances que le ocurren en el castillo (que posee la característica de teletransportarse), anda tras él el cazavampiros Doctor Von Patoven y unas urracas parlanchinas a las que nada les sale bien.

Yo creo que el éxito de esta serie en México, se debió a su doblaje, pues se tomaron algunas libertades para incluir en su traducción modismos, los chistes de Humberto y Narciso y otras expresiones populares con las que nosotros nos sentíamos identificados. 

En uno de los episodios donde se van a España huyendo de las lluvias de mayo, aparece Juan José María Velasco Escamilla Ortega Martínez Miranda Carrasco Iñiguez Hernández Bravo Quezada Bobadilla Sámano, o JMVEOMMCIHBQB Sámano para abreviar, quien por no saber que eran parientes del ''primo Venancio'', los secuestra y cuelga de cabeza.