Wednesday, May 27, 2015

Buda explotó por verguenza (2007)

Jugar a ser mayores ha sido el juego favorito de nuchos niños. Los más mañosos juegan a la casita o al doctor, otros a que se van a trabajar o se quedan en su casa y hasta se ponen los tacones de su madre o los zapatos y el sombrero de su padre.

Los problemas empiezan cuando los padres no están al pendiente y los juegos se salen de control. O cuando los juegos se tratan de asuntos peligrosos. Si antes eran policías y ladrones, ahora son secuestradores y terroristas. Por el asunto que sucedió en Chihuahua, donde un grupo de prepúberes y adolescentes ''jugaban'' al secuestro y la víctima fue un menor de 6 años a quien mataron y hasta enterraron fue que me enteré de esta película. Y será verdad que estaban jugando a pesar de la diferencia de edades o será mentira y esto es sólo un pretexto para salirse con la suya, el niño ya está muerto y nada puede volverlo a la vida. Después de muerto el niño a tapar el pozo y ahora los padres exigen justicia o amenazan lo harán con sus propias manos. ¿A Sí? ¿Y donde estaban ellos cuando su hijo jugaba con otros que casi le triplicaban la edad? Qué fácil es siempre culpar a los demás de lo que nos pasa.

En esta película, si añadimos a las travesuras infantiles la negligencia de una madre maga, que se desaparece todo el día y la imaginación de una niña socarrona que a huevo quiere ir a la escuela, tendremos como resultado una bomba letal. La verdad es que Bakhtay, a sus 6 años, no estaba preparada para la responsabilidad de cuidar a su hermanito y aburrida, buscaba cualquier excusa para salirse a vagar por las áridas arenas del desierto afgano. Como tampoco tenía con quien jugar porque su vecinito Abbas estaba siempre estudiando porque él sí iba a la escuela, se le ocurre que ella también quiere aprender el alfabeto para poder leer.

Y así empieza su aventura, tratando de comprar un cuaderno se roba 4 huevos y se los lleva a vender por las calles, se le rompen dos y finalmente convence a otra vecina que le de algo de pan para venderlo y comprar su cuaderno. Como no le alcanza para el lápiz, se lleva la barra de carmín de su madre. En la escuela, exclusiva para niños no le permiten la entrada y cuando se dirige a la de las niñas, es atacada por un grupo de niños que juegan a los talibanes y que recreando la escena de los misiles derrumbando los Budas de Bamiyan, intentan apedrearla hasta acabar con ella.

Cuando por fin llega a la escuela es rechazada por las demás niñas que ya se conocen entre sí y ella arma un alboroto con el pintalabios, dejándolas a todas con cara de cola de mandril, después ajena a la hora que es corre y toca la campana, causando una estampida de niñas ansiosas por salir a recreo.

De todo lo que hagan los niños, bueno o malo, también son responsables sus padres, que son quienes se supone tienen su sentido común y deben usarlo. ¿Si no es ahora cuando?