Friday, April 24, 2015

Spirit: Stallion of the cimarron (2002)

En esta película los animales no hablan ni andan en dos patas. Sólo escuchamos lo que nos cuenta el protagonista, gracias a un narrador. Ah! Y la historia nos la van contando con canciones.

Lo único que tienen estos animales son cejas, y para que vean lo importante que son, esas les dan todas las expresiones a sus rostros y más. Gracias a sus cejas sabemos cuando están contentos, cuando sufren dolor o cuando se están riendo de algo. Ah! Porque allí donde los ven, son bien burlistas y de adrede causan que las personas cerca de ellos sufran algunos percances, para reírse de ellos.

La película empieza con el nacimiento de Spirit, un perisodáctilo solípedo salvaje que pronto pasó de potrillo a garañón, o semental, según la traducción literaria del título y quien siempre defendería a toda costa su libertad.
Aunque su madre tenía la capa baya, él salió mesteño. Y quien sabe quien sería su padre, porque en cuanto tuvo edad suficiente, o como dicen ellos, pasó de ''colt'' a ''stallion'', se convirtió en el que movía el pandero en su manada.

La curiosidad fue la que lo metió en los líos de toda esta película, pues primero va a husmear a un campamento y al descubrirlo, los cuatreros lo siguen para atraparlo.

Luego se lo llevan los soldados y tratan de herrarlo y marcarlo, pero sólo logran cortarle la crín, pues escapa junto con un indio y a su paso, libera a tooodos los caballos del fuerte.

Como nunca lo han montado no sabe lo que es eso y no se deja que nadie se le trepe. Pero con el indio va a dar a su reservación, donde conoce a una yegua pía llamada Lluvia, de la que se enamora para ya no estar tan solípedo. Y de nuevo llegan los soldados y todos huyen. En la corretiza él da por muertos al indio y a la yegua, mientras es atrapado para que ayude a otros caballos a jalar una locomotora. Pero dado lo problemático que es Spirit (será su espíritu indomable?) logra salirse de ahí, liberar a toooodos los caballos y hasta echarse la locomotora encima.

Cuando por fin vuelve a dar con el indio, se entera de que la yegua no estaba muerta y vivieron felices para siempre.