Tuesday, April 14, 2015

Hoshi o ou kodomo (2011)

La curiosidad me lleva a buscar siempre cosas interesantes de boca de quien sabe, y lo mismo veo como era que acostumbraban vivir nuestros antepasados antes de que tuvieran acceso a la electricidad, que veo teorías de conspiración que hablan de los reptilianos, etc.

Entonces llegué a un video donde José Luis Camacho dice que formamos parte de la cadena alimenticia y que hay seres invisibles que nos ''comen'', que la tierra está hueca y que dentro de ella hay un lugar al que llaman Agartha. Y así fue que dí con esta película.

Su título original es Hoshi o ou kodomo, pero se maneja con varias traducciones, como Journey to Agartha, Children who chase lost voices, Children who chase lost voices from down below, Children who chase stars, etc.

Trata de Asuna Watase, una jovencita que vive muy sola porque su madre trabaja muchísimo como enfermera y su padre las abandonó, dejándole solamente un pedazo de un extraño cristal, con el que Asuna ha creado un radio donde cree escuchar voces distantes.
Y en uno de sus días de ocio, se encuentra con un Shun, un joven que dice venir de la ''tierra interior'', y de quien se acuerda cuando su maestro sustituto les habla de Agartha, el lugar donde viven los muertos. Lamentablemente, el cuerpo de Shun aparece flotando en el río, después ella se encuentra con otro jovencito que dice llamarse Shin, hermano de Shun y que ha venido a buscar el cristal, que es perseguido por unos soldados que parecen traer máscara antigas pero que él llama Arcángeles, y junto con el maestro de Asuna, van a dar todos al interior de la tierra a vivir numerosas aventuras.

El maestro en busca de su mujer muerta y Asuna nomás porque Shin y Shun le habían hecho sentir mariposas en el occipucio y ya no quería separarse de quienquiera que fuera el que quedaba vivo. Así llegan a las puertas del inframundo, resguardadas por Quetzalcoátl, y cuando el espíritu de la mujer se apodera del cuerpo de Asuna, Shin rompe el cristal y todo regresa a la normalidad. Fuera de allí, sólo quedan los recuerdos...