Sunday, April 26, 2015

A bucket of blood (1959)

Esta es la tercera de la trilogía Corman (LITTLE SHOP OF HORRORS y THE CREATURE OF THE HAUNTED SEA) y para mi gusto, la mejorcita de las tres.

Dejando a un lado las inconsistencias (rigor mortis del gato segundos después de morir, la finísima capa de barro, etc.), me gustó la trama y su desarrollo.

Walter es un auxiliar de mesero en un café bohemio a donde acuden diariamente un grupo de intelectualoides y que se siente inadecuado entre todos ellos, pero que al cabo del tiempo, lo invitan a integrarse, Walter va y se compra cinco kilos de barro para convertirse en escultor empírico.
Y a base de accidentes y otros a propósito, inicia su carrera artística y a codearse con la crema y nata del arte clandestino.

La noche en que decide iniciar su carrera, modelando el rostro de la mujer que ama en silencio, el gato de la rentera no lo deja trabajar, pues resulta que de alguna forma ha quedado emparedado y no deja de chillar. Walter, en su deseo por liberarlo, va y clava un cuchillo precisamente donde está el gato y lo mata. Lo saca de ahí completamente duro y todavía con el puñal ensartado y para deshacerse de esa evidencia, se le ocurre la brillante idea de ambadurnarlo todo de barro y hacerlo pasar por una estatua felina. Con todo y puñal por eso del realismo.

Total, que el mentado gato, que ahora hasta es más ligero y pequeño que el gato original, causa sensación entre los artistas que le piden otra obra más audaz. La siguiente escultura sí fue un accidente, pues acorralado por un policía encubierto que sospechaba que él traficaba heroína, le abre la cabeza con un sartén de acero y de ahí pasa a la galería del horror. La siguiente víctima fue asesinada con alevosía y ventaja y la cuarta también. 

Tanto arte contenido dentro de sí ansioso por ser expresado no puede ser creíble y pronto se descubre su técnica, lo que acarrea para él solamente una cosa: el fin.

Ed Nelson y Aaron Paul, cómo se parecen!!