Thursday, March 19, 2015

Maniac (1934)

Parecería que después de 30 años de estar haciendo cine, ya no había pretextos para hacer películas como esta, pero seguramente había muchas personas ávidas de ver mujeres semidesnudas en la pantalla, porque si no, donde? ¿En los catalogos de Sears?

Bueno, pues con la excusa de contarnos la historia de un sicópata que trataba de reanimar a los muertos, nos dan una lección de psicología, pues los intertítulos son prácticamente tomados de un libro de medicina, y además nos deleitan la pupila con una escena de mujeres en ropa interior maquillándose y haciendo ejercicio en la intimidad de su hogar. Claro! Porque una de ellas es novia del protagonista y qué mejor idea que mostrar la cotidianeidad de las rutinas previas a sus números musicales, verdad?
El caso es que si el doctor está loco, su asistente lo está más, pues en sus ratos libres acompaña a su novia en el vodevil haciendo numerosos personajes. Y eso le servirá, puesto que un día, en un infortunado accidente, el doctor perderá la vida y él tendrá que tomar su lugar, primero, para que nadie sepa que él lo mató, y después para seguir con el experimento y atendiendo pacientes.

A uno de ellos lo convierte en un asesino, que a la postre va y mata a la muerta viva que acababan de regresar del reino de la muerte. El loco va y empareda al doctor, pero en su ansia por ocultar su crimen no se da cuenta que el gato del vecino saltó al hoyo y queda dentro. Más tarde, cuando la policía acuda al llamado del vecino, que los acusa de estar haciendo experimentos con sus gatos, y escuchan el maullido del que está encerrado tras el enjarre de piedra y lodo, es cuando descubren su delito. ¿A donde cree usted que irá a parar, a la cárcel o al manicomio?