Tuesday, March 10, 2015

Las víboras cambian de piel (1974)

En México nunca tuvimos viejo oeste estilo california, pero me imagino que para no tener que escuchar la voz del tata Arvizu en todos los personajes y mucho menos tener que esperar a que las subtitularan porque así además había que estar leyendo y se nos podía pasar la hora y media de balazos, había que producirlas localmente. Así que Don René Cardona y familia, Don Rafael Baledón y algunos directores más, se dedicaron a la tarea de localizar talento mexicano, caballos, novelas de vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía y a rodar!!

Primero entendí que ellos eran águilas y ellas víboras, pero ellas no cambiaron y ellos sí. 

La historia está buena. La primera vez me fui con la finta creyendo que pasaría lo que me temía y no pasó, pero la segunda sí. Seguramente había que crear expectación.

Trata de dos amigos, que venían con planes de asesinar a alguien porque la mujer de uno de ellos se había escapado con él. Yo digo que si alguien ya no quiere estar contigo ni aunque lo amarres de la pata de la cama, pero en fin, este hombre quizás ya no le importaba tanto la mujer porque ya estaba toda besuqueada, pero necesitaba curarse de la humillación acabando con los traidores. Por el camino se encontró con el otro y para darse valor, juntos se dirigen a buscar a ladrón de esposas honestas (ja!).

Pero en el camino se encuentran con un asesino a sueldo que sueña con ahorrar lo suficiente para separar a todas las prostitutas con las que ha estado en una especie de santuario donde ya solamente le sirvan a él. Y como él es el profesional, el hombre vejado le pide que sea él quien se encargue del trabajito.

Y ahí es donde empieza lo bueno.

En el poster podemos leer que alguien escribió ''mayores 18 años''. Pudo haber sido un truco para que creyéramos que Rivero (que tenía fama de maestro porque siempre se la pasaba enseñando), aparecería desnudo con la Faiad, cuando en realidad sólo muestra el trasero por unos segundos en la oscuridad de la habitación que compartía con ella y porque se la pasan diciendo la palabra ''puta'', aunque de repente les llaman también ''cuzcas''. Es lo mismo atrás que en ancas.