Saturday, March 07, 2015

A Florida enchantment (1914)

Lillian ha viajado desde Nueva York a Florida a visitar unos parientes, y de pasada ver a su novio, que es médico en el Hotel Ponce de León. Ella es aficionada a las antiguedades y las rarezas. En el hotel, su prometido cae en las redes de una viuda ricachona que lo seduce fingiendo tener la mano desconchabadita. Lo entretiene y entretiene y él le queda mal a su novia en varias ocasiones.

Ella, encuentra en casa de su tía un cofrecito con una nota fechada en 1813 y que dice que en otro cofre idéntico a éste, está el remedio para el sufrimiento de muchas mujeres.

Lillian, cansada de las fallas del otro, sale en busca de aire fresco y encuentra, de pura casualidad, el cofrecito en una tienda de antiguedades, pero lo único que hay dentro es una carta y un frasquito con semillas. Supuestamente son africanas y tienen la capacidad de volver a las personas en alguien del sexo opuesto.

Es una manera muy creativa de entrar al mundo del travestismo, diría yo.
Y allá va Lillian y se toma una y al día siguiente amanece con bigote. Repudia el ramo de flores de su novio y cuando él se presenta, ella le reclama.
Como ahora ya no necesitará a una doncella (todo el personal trae la cara pintada de negro), forza a la suya a tomar una semillita para que se convierta en valet.

Con el tiempo, ella regresa a su casa y una vez allá emprende un viaje en río. Después regresa a Florida sin avisar y desecha sus ropas femeninas, adoptando la personalidad de Lawrence Talbot. El doctor encuentra la ropa flotando y cree que la asesinaron, alertando a toda la familia. Lawrence, tratando de componer las cosas manda a su valet hasta Nueva York únicamente para que desde allá envíe una carta a su tía diciéndole que Lillian está bien. La criada, que seguramente ahora que es hombre es más mensa, se dice a sí misma: para que voy hasta allá si la tía está aquí y corre y le da la carta en la mano.

Después de que el prometido toma también su semillita, se pone su vestido y anda por allí mariposeando. Lo raro es que ambos siguen sintiendo atracción entre ellos, pero a su vez también cortejan a personas de su mismo sexo.

De pronto, Lillian despierta y nos dicen que todo había sido un sueño, jaja!