Monday, February 23, 2015

Monster High: Freaky fusion (2014)

Después de las muñecas Elizabeth (cuya cabeza era toda de plástico y traían un chongo como el de Pepita Ortíz de Domínguez) llegaron las Lupitas, pero con esas no se podía jugar porque los adultos las querían para meterlas en un rollo de papel sanitario y pegarles plumas de colores o bordarles vestidos de crochet para convertirlas en adornos. ¡Qué desperdicio! ¡Y abrían y cerraban los ojos!

Después las Barbies dominaron el mercado con sus extremidades flexibles y largas y sedosas cabelleras y con el tiempo llegaron las Bratz, que eran más bien cabezonas, fabricadas por una compañía rival.

Un día en que andábamos viendo ensayos de un ballet folclórico cerca de la tienda de juguetes de Julio Cepeda, entramos Claudio y yo y al ver en un canasto de botadero un montón de Barbies sucias y maltratadas, él dijo, mira, ya no solamente hay Barbie aeromoza y Barbie en convertible, también hay Barbie tuberculosa, Barbie pordiosera, y solté una carcajada!

Aunque también son de Mattel, estas muñecas descendientes de nuestros monstruos clásicos de la Universal, se parecen más a las Bratz.
Entre ellas tenemos a Frankie Stein, Draculaura, Clawdeen Wolf, Cleo de Nile, Lagoona Blue, Ghoulia Yelps, Spectra Vondergeist y Abbey Bominable. El hombre lobo y la momia tuvieron más de una hija, pero estas son las más importantes.
Después están otras hijas de menos categoría y más abajo porque hasta en los monstruos hay niveles, están los híbridos, que son hijos o hijas de dos clases de monstruos diferentes, por ejemplo, Avea, que es hija de un centauro y una arpía, Bonita Fémur, que es hija de un esqueleto y una polilla; Sirena von Boo, que es hija de una sirena y un fantasma, etc. etc.

El caso es que aquí hay una celebración y las monstruitas descubren accidentalmente un elevador que es como una máquina del tiempo que a su vez las lleva a fusionarse de dos en dos y a ver si así entienden, sufriendo en carne propia, lo que sienten los híbridos, que no son ni una cosa ni otra, pues son producto de una unión zoofílica.

Esto debe ser novedoso únicamente para las niñas que de aquí toman ideas para después jugar con sus muñecas cabezonas monstruosas.