Saturday, January 10, 2015

Flor de durazno (1945)

Corina vivía contenta con su padre, esperando la fecha para casarse con Fabián.

El problema empezó cuando a Fabián se le ocurrió irse a EUA para trabajar un tiempo y regresar a darle una vida mejor.
Ella temía que si él se alejaba algo podía suceder, pero él ya no cambiaría de idea.

Fabián se va, pero como el papá de Corina andaba vendiendo sus tierras, ella inicia una relación más que amistosa con el comprador, quien ajeno a ella, había hecho una apuesta para demostrar que sí podía llevársela a la cama. Y así fue. De esa relación nació Miguelita, o Florecita, no supe porque nunca la llamaron por su nombre.

Rina, ahora incapaz de casarse con Fabián aunque regresara, prefirió abandonar a su padre y tener a su hijita ella sola, pero nunca pudo trabajar y hacerse cargo de ella y un día, se anima a ir a ver a Miguel para que le ayude. El, como muchos cobardes abusivos, le sale con que a él quien le asegura que la escuncla es suya y que no se que y total, que ni él ni su madre apoyan a la muchacha, quien descorazonada, regresa al rancho para encontrarse con la novedad que su padre ha perdido la vista. A pesar de todo, él la recibe de buena manera y en eso andan cuando regresa Fabián ya muy trajeado y con pistola y todo y nada, que dejó una mujer y encontró dos. 

Corina, que de su madre había aprendido el valor del amor a través de un durazno que dejó plantado para que ella nunca la olvidara, al final decide que ese amor lo merece Fabián y manda a su padre y a su hijita para que vayan a vivir con la abuelita de la niña.