Sunday, December 07, 2014

When a stranger calls (1978)

Las dos están basadas en el mismo cortometraje, pero para el caso es lo mismo, pues ninguna es ni terrorífica ni nos mantiene al filo del asiento. Esta, porque a lo que contaba el corto le hicieron la pegazón de una hora extra en la que no sucede nada ni interesante ni escalofriante, y la versión de 2006, porque cuenta lo mismo que el corto, pero estirado hasta que dure la hora y media de rigor. Como quiere que se el vea, ninguna vale la pena.

Y las tuve que ver las dos porque yo tengo en la mente una escena de una llamada anónima y después de alguien siendo correteada por toda la casa y jalada de los pies y todo eso, pero quien sabe que película será porque eso aquí no pasa. En la refriteada sí, pero mi recuerdo es viejo, así que tiene que ser de una película setentera y no dosmilera.
Jill Johnson es una chiquilla que llega a cuidar un par de niños mientras sus padres salen a celebrar algo y cuando la dejan sola empiezan las llamadas. Aunque los teléfonos ya no son de disco, tampoco tienen identificador de llamadas, así que la muchacha no sabe quien es el que la está molestando cada diez minutos.
Cuando por fin llama a la policía para reportar el incidente, le aconsejan que cuando le llamen de nuevo, procure no colgar hasta después de un minuto, para así poder rastrear la llamada y saber donde está el perpetrador.
Así lo hace y la sorpresa es que el extraño ESTA DENTRO DE LA CASA! Lo que no entiendo, solamente que tengan dos líneas, pues hasta donde yo recuerdo, no se podía marcar el mismo número del que se estaba haciendo la llamada... Total, el caso es que el hombre ya hacía mucho que había acabado con la vida de los niños y cuando la niñera huya a pedir socorro se encuentra con la policía y atrapan al asesino, pero lo mandan a un hospital siquiátrico. De donde sale después de siete años, más loco que antes...

La madre de los niños asesinados contrata a un detective privado para que lo busque y acabe con él, pero en eso de que ya lo encuentran y ya se les escabulle, ahora es Jill Johnson quien casada y con dos hijitos, tiene que salir con su marido y contrata a una muchacha. Una vez en el restaurante, la sangre se le congela cuando contesta una llamada que le pregunta lo mismo que cuando contestó aquella noche fatídica del crimen:

''¿Has ido a ver a los niños?''