Thursday, October 02, 2014

Con el deseo en los dedos (1958)

A Mirta, el deseo que tenía en los dedos por crear una obra escultórica que reflejara su mayor pasión en la vida, que era el físico masculino, la llevó por caminos insospechados.

Ella es sólo un eslabón más en la larga cadena de pasiones que se forja día a día en su vida, pues cuando su maestro de escultura se enamora de ella (y nunca se lo dice), ella no ama a nadie, pero se casa con un hombre adinerado motivada por el interés de propulsar su carrera sin que su liquidez financiera sea un problema.

Una vez casada, y como no comparte nada en común con su marido, se aburre porque no le interesan los negocios de él, pero tampoco le permite a él conocer la obra escultórica que ella poco a poco va creando en su estudio.

Entonces un día aparece Raúl, el hijo de Julia la cocinera, y la chispa creativa nace en sus ojos. Este muchacho adolescente, podría ser el hombre perfecto si alguien lo puliera, y ella, con todo su dinero y a espaldas de su marido, podría lograrlo.

Desde ahí además de voyeurista, se va enamorando de él sin que él sepa ni siquiera que ella existe. Claro que ella justifica espiarlo porque a escondidas va eternizando en arcilla el progreso de su joven protegido, cuando de la natación pasa a la esgrima, al baloncesto, el levantamiento de pesas, etc. Y todo eso sin soporte atlético!!

Total, que pasan diez años y ella desea, aunque ya no con los dedos, cobrarse la deuda y se las ingenia para que él pase unos días en la casa de playa que ella compró exclusivamente para este fin. Entonces ella se presenta ante él y él, que nunca la ha visto, se enamora de ella al grado de jurarle que podría casarse ese mismo día si ella quisiera.

Poco les dura el gusto, pues el maestro de escultura, que también ha seguido amándola a pesar de haberse casado y ahora ser el padre de una rubia muchacha (que heredó de su padre eso de no decirle ''te amo'' a quienes les gustan, porque está enamorada de Raúl y nunca se lo ha dicho ni dado a entender), se las ingenia para caerles de sorpresa, acompañado del marido engañado, su hija y el muchacho que anda tras ella, Roberto.

Se arma un lío y Raúl regresa a su casa, pero el resultado de ese encuentro es que Mirta se quede sin Juan y sin las gallinas, porque rompe con su marido y cuando va a ver a Raúl, lo encuentra con Elena!!

Cuando despechada, regresa a su estudio a hacer el amor con la escultura de tamaño real (aunque desafortunadamente no anatómicamente fiel al original) de su joven amor, entre beso y beso se le viene encima aplastándola con todo su peso.